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Marzo Femenino

Ustedes, amigos lectores, se preguntarán por qué me he dedicado ha escribir sobre mujeres en estas últimas columnas. Espero que recuerden que en este mes se celebra el día internacional de la mujer (8 de marzo), que en 1910 Clara Zetkin, propuso declarar ese día como la jornada de lucha por las mujeres trabajadoras de todo el mundo. Esto en recuerdo de las 146 trabajadoras fallecidas en el incendio provocado en una fábrica textil en Nueva York. A partir del Congreso de 1910, las mujeres socialistas de Alemania, Suecia, Austria y Finlandia celebraron el 8 de marzo organizando manifestaciones en la calle. Una de las más importantes fue la marcha de las mujeres de Petrogrado (actualmente San Petersburgo), las cuales el 8 de marzo de 1917 (27 de febrero en el calendario ruso) salieron a manifestarse en contra del gobierno zarista, precipitando la Revolución Rusa.
Es así, como en un acto de fraternidad con el género que le da la vida al mundo, escribo cada línea de experiencia con este género. Claro, que no todas mis experiencias son sugestivas, pero no significa que sean satisfactorias. He luchado, como todos lo hombres, por resolver el enigma que envuelve a cada una de ellas. Por saber cuál es el verdadero significado de sus sonrisas, de sus miradas y de sus encantos.
He tratado explicarme la razón de sus actitudes tan escurridizas y ambiguas. Pero ese no es el tema de hoy.
La revolución del género, el alcance de una equidad y la igualdad de derechos es una lucha que nace entre las mujeres y los hombres. Desde el principio de los tiempos, la mujer ha ocupado un lugar trascendental en las culturas antiguas. Y en la modernidad también lo ocupa. Pero, la equidad del género se alcanza, no se pide. En este mundo postmoderno, todos somos seleccionados (una clase de discriminación) mientras no reunamos cierto perfil, sean hombre o mujeres. El caso está que, esa lucha por la igualdad, se la han tomado a pecho, gente del llamado movimiento feminista, que en sus principios promovió esta igualdad y luchó por ella. Pero ahora, se ha torcido tanto, que ya no buscan la igualdad sino la superioridad sobre el otro género.
La igualdad de género no existe, por lo menos fisiológicamente. El problema radica, en que estos movimientos, tanto feministas como machistas, provocan una absurda competencia por saberse mejores. Una competencia que termina en el radicalismo de ambos. He escuchado mujeres que dicen, que los hombres se ven sexys cocinando y mejor si están desnudos. ¿Qué es esto? Una clara alusión de superioridad del género, rebajando a un lacayo al género contrario. Dibujándolo a una imagen sexual de su agrado y satisfacción.
No con ello, me he de rasgar las vestiduras, aduciendo falsas moralidades. Ahora pregunto ¿Qué diferencia hay, entre la alusión de hombres desnudos cocinando y mujeres en traje de baño vendiendo baterías para auto? Ninguna. Ambos son deleznables. No porque crea que el cuerpo humano desnudo no sea artístico. Sino, porque creo que debe dejarse ese estúpido juego de activación de hormonas para vender.
Un movimiento, que debe reencausar la batalla al respeto al género, cae en tontos artilugios de basados en ideas sexuales. Pero el Ser Humano se ha caracterizado, en su historia, por ser radical y obsesivo con sus ideas.
Y que se cree el centro del universo, al que por mandato divino se le obsequió el universo para hacer de él, su patio trasero. Esto incluye por igual a hombres y mujeres.
Por ahora mi relación con las mujeres en este mes ha sido de escuchar. De ser su confidente, ellas las que me han confiado sus secretos, sus logros, sus penas. Ellas las que dejan que yo sea tan vulnerable, como lo son ellas conmigo. Ellas me devuelven la ilusión, por su sonrisa y su inteligencia. Me restauran la fe en el mundo. A todas ellas le dedico este texto en su mes
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Angel Elías

Comentarios

Anónimo dijo…
Angel: Me gusto mucho lo que escribiste. Porque creo que el feminismo fanatico hay que dejarlo por un lado, y simplemente luchar por la dignidad de la mujer por lo que es, mujer. Capaz de desevolverse en cualquier campo.
Gamp*

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