Ir al contenido principal

Viaje a la Antigua Guatemala.

Probablemente uno de los lugares más emblemáticos de nuestro país, es Antigua Guatemala. Con su arco de Santa Catalina y el volcán de Agua al fondo es uno de los paisajes representativos por excelencia.
En la mente del guatemalteco, cualquiera que sea, recuerda a su país por las calles empedradas y coloniales de la Antigua Guatemala.
Se recuerdan de sus procesiones, de sus monumentos, de sus iglesias, sus paseos, en uno de los pocos lugares donde pareciera que el tiempo se ha detenido.
Antigua Guatemala, es el lugar de visita cumbre por una Guatemala cultural. Muchos extranjeros vienen atraídos por lo que a oídas les comentan de este lugar.
Ciertamente, este lugar es maravilloso. Un lugar místico, que pareciera retroceder en el tiempo, que pareciera ser resguardado, por un coloso verde llamado volcán de Agua. Que se erige en la parte sur de sus construcciones.
El volcán de agua es otro referente guatemalteco. Cualquier guatemalteco que sale del país, en avión, su último referente en las alturas es esa montaña dormida. La misma que cobró la vida, según la leyenda, de Beatriz de la Cueva, esposa de Pedro de Alvarado. Probablemente el volcán trató de saldar cuentas con los conquistadores.
En resumen, Antigua no se puede imaginar sin el coloso de agua y viceversa.
Para mí, lastimosamente, la Antigua, no tiene referente alguno. Hay algo que de allí me es indiferente. No tengo un relacionado que me una a ella.
Es claro, que con esto no quiero decir, que sea un lugar feo. Quiero decir que para cualquier persona, los lugares deben tener algo que los atraiga a ellos. Algo con lo que se sientan identificados. Cosa que no pasa conmigo.
Los primeros recuerdos que tengo de la Antigua, son sus paseos a las iglesias, cosa que detestaba. Además de las lóbregas catacumbas, donde las historias de los monjes nunca acaban de contar. Se quedaban en la parte más sanguinaria y tétrica, gracias al sádico guía que nos llevaba.
Nunca conocí la Antigua, hasta hace poco. Tenía varios años de no llegar a ella. A pesar que vivo relativamente cerca. Entonces, sus viajes y sus historias me eran ajenos. Una de las últimas veces que recuerdo haber estado allá de pequeño, terminé extraviado.
Luego casi a diez o doce años de ese suceso regreso a la Antigua, pero siento que estoy muy grande para que me pertenezca. No veo nada que me identifique. Talvez porque le pertenece a muchos. Porque de alguna manera, es parte de todos.
Entonces ese sentimiento de pertenencia, de identificación, en mí, simplemente se asfixia. A pesar de que Antigua, de cierta manera se me ha ofrecido de manera frecuente.
A ella sólo llego de paso, por un momento. Porque ella me llama, pero no me entretiene. Entonces entro y salgo deprisa.
En tal caso, prefiero otros lugares. Menos conocidos, menos frecuentados. Me siento atraído por Xela, San Marcos, Quiché, Cobán, Sololá, la rivera Atlántica.
La Antigua debe tener su encanto entre tanto extranjero, contener algo que aún me pertenezca. Entonces la Antigua, pasará a ser en mí el lugar cultural que busco. Que necesito. Y seré otro de sus amantes.
Por ahora, ya tiene muchos, que se fotografían en el arco, en el volcán, en su parque. Entonces ¿Para qué me necesitaría?

Angel Elías

Comentarios

Pirata Cojo dijo…
A mi me evoca muchas cosas, cuando niño, mi mamá iba al mercado de la cuchilla en San Lucas, imaginate, la carretera era de dos carriles y el mercado quedaba en medio, a veces mi papá nos llevaba a la Antigua y San Felipe, lo que me desagradaba, es que hacíamos cola para ver al cristo negro de esa iglesia y me hacían besarlo, al rato me rebelé y lo dejé de hacer, lo alegre era que en San Felipe siempre me compraban algun juguete, había unos camiones de madera bien chileros, les ponían tapitas de platos, eran para darles duro. A mi papá le gustaba salir por ahí a Chimaltenango, para pasar un ratito al lago de los cisnes y después de regreso a Guate,o viceversa. Ahora ya crecidito, pues, a mi esposa le gusta mucho ir a ver procesiones, de repente nos llevamos a mis viejitos a comer por allá, realmente no siento pertenencia pero sí, muchos buenos recuerdos de la Antigua
angel elias dijo…
Las racordadas CAnilliatas de Leche de LA Antigua probablemente es uno de los recuerdos mas emblematicos y firmes en mi memoria, Vos Pirata, me recordaste la pezca de peces en los aposentos de chimal, con una bolsa plàstica.
Anónimo dijo…
A mí la Antigua me gusta porque es un lugar donde te ubicas en otro tiempo, pero a la vez, sus calle me recuerdan por quienes fueron construidas. Además otro aspecto que hay que notar es que la antigua parece una ciudad europea y no de guatemaltecos, porque casi solo extranjeros se miran. Gamp*
angel dijo…
Demasiado extranjero la hace sentir ajena, es cierto Gamp.

Las más vistas

Cincuenta años que no saben a soledad

Encontrarse con el universo de Gabriel García Márquez es uno de los fenómenos más particulares que puede ofrecer la literatura universal. Sus letras transportan al lector a ese mítico Macondo donde todo y nada sucede al mismo tiempo. Donde las horas se detiene, transcurren y regresan al antojo de sus habitantes.
Los Buendía, todos los parientes, tejen el entramado más poético de la literatura Latinoamericana desde su curiosidad por el hielo hasta el famoso vuelo de las mariposas amarillas. Cien años de soledad huele a ballenato, a Caribe, a mar, a Latinoamérica, con todos sus problemas e ingenuidades.
A 50 años de Cien años de soledad parece que esa soledad no existe porque con la lectura nos acompañamos todos los latinos, porque nos identificamos con sus colores, sus ritmos y sus reflexiones. Lo maravilloso de este texto es que al final somos nosotros los que estamos reunidos en esos relatos que hasta parecen fantásticos, tan llenos de amor, tan llenos de dulzura, pero también de reali…

Reírse solo…

Foto: www.ojodigital.com
…involucra cierto grado de complicidad interna y una energía generada por una felicidad que no se puede contener. Y sucede que se escapa a cada rato por los labios y no se puede evitar. Todos se dan cuenta, es demasiado evidente.

¿Pero, qué puede provocar este estado de satisfacción? El hombre busca desde hace mucho tiempo la felicidad y desea con toda el alma encontrarla. Y de hecho cuando la encuentra ya sea de manera fugaz, se siente feliz. La felicidad, es demasiado fugaz como para desperdiciarla, al no expresarla. ¿Cuántas veces en la vida, somos realmente felices? Seguramente su respuesta es la evidente, muy pocas veces. Entonces la búsqueda continúa, y se vuelve necesaria para vivir.

Después nos damos cuenta que la búsqueda de la felicidad, consiste en desfrutar el momento, y sobre ello, que al alcanzarla se disfrute más.

El reírse hacia nosotros, lo hacemos pocas veces. Y desbordarla, contadísimas veces. Pero la felicidad, su búsqueda, es una meta muy p…

El amor

Lo que se dice acerca de lo que se siente puede hacernos revivir el más alto de nuestros sentimientos.
por Ángel Elías Publicado en  Revista D 
Prensa Libre   13-02-2011
Muchos entran a la literatura por la puerta del amor, ya que este es uno de los temas más tratados en la narrativa y la poesía. Otros argumentan que es el más fácil. Algunos estudiantes emborronan cuadernos para crear sus primeros versos, en tanto que otros plagian a autores que nunca sabrán que sus textos terminaron en el ropero de alguna quinceañera. Los invitamos a hacer un breve recorrido por la literatura amorosa de este país. Resulta imposible abarcar tantos siglos de amor escrito en unas cuantas páginas, razón por la cual seleccionamos a algunos autores y autoras que, por su trayectoria y renombre, serán fácilmente recordados por los lectores. Si bien tal selección es arbitraria, tiene la salvedad de que contiene un sentimiento universal, para el cual sería insuficiente escribir varios miles de páginas. Así como Jos…

Apofonías IX

Suspiro: Una especie de pajarito atrapado en tus labios
Sol: El medio día perdido en tu cabello, se escabulle de vez en cuando para conocer otras latitudes, otros panoramas. Ilumina con cada sonrisa en los equinoxios y el los solsticios se escapa a jugar un rato.
Sabor: ¿Qué sabor tienen tus pensamientos en la mañana?
Libro: esa parte que extraño de ti. Que me devuelvas los libros gastados.
Resaca: Todos tenemos resacas… algunos la mantenemos toda una vida.
Ventana: esa parte que nos conecta con el exterior, donde estamos lo suficientemente seguros como para ver sin asustarnos.
Sueños: Aquello que creímos nuestro. Ovejas escapadas del cielo.
Papel: Dice que lo aguanta todo. Esa tarde lloró tu despedida.
Regalo: La regaste, pue…
Desayuno: Frijoles fritos, periódico, noticias, titulares, el sol por la ventana, el frio escabulléndose por las cobijas, la cama despertando, los buenos días servido en tus ojos.
Ángel Elías

El clasismo chapín