Vida Apasionante II


Homicidio
Con pesar redacto una nota de duelo. La noticia me tomó por sorpresa. Irónicamente pensaba que primero partiría yo de esta tierra, pero ya ven, no fue así. La homicida me lo contó todo, describiendo con placer y un brillo cruel en sus ojos cómo se deshizo de ellos.


Estas fueron sus palabras textuales: -¡Ya no los aguantaba!, ¿Eran ellos o yo? Me estaban robando la vida, por eso decidí acabar con ellos. Primero fue el mayor, él era el más fuerte así que pensé que necesitaría toda mi energía para luchar contra él, pero fue sencillo. Solamente le quite el aire y en cuestión de segundos dejó de respirar. A su lado estaba el mediano, quien observó todo , estaba cargado de temor y tenía con una mirada que no le conocía, era una mezcla de súplica , amor desconcierto y odio, no quise entretenerme mezclando el corazón, lo tome por detrás y dejé que se ahogara en sus palabras. Y bueno, aunque no lo imaginaba el último fue el más difícil, lo tome mientras dormía lo deje caer en el fuego del recuerdo, pero no se consumía, era como si esos textos volaran de las brasas y se elevaran con el viento…


Mi amiga está de pésame, no pudo terminar de narrar aquel terrible homicidio, ella voluntariamente trató de deshacerse de su pasión de antaño: La poesía y la cambiará por otra ilusión presente que desconozco.


Yo asistiré al sepelio por compromiso y requisito social, pero sé que esa tumba estará vacía.


Aminta Paiz

Comentarios

Anónimo dijo…
Requiem para un libro, me mata señorita Aminta, ¡Qué texto!, me paraliza el corazón, un suicidio al que muchos que escribimos estamos sujetos. Creo que el mito de Sísifo nos acompaña y pensamos romperlo, rompiendo (valga la redundancia) con el círculo. Pero ahora qué hará Prometeo, qué hará el Minotauro, qué hará sombra o Icaro al no tener el sol... vengarse en el fuego. Mi pésame para su homicida.

Saludos Cordiales... de otro
con tendencias suicidas literarias (por supuesto).

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