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Mostrando las entradas de abril, 2009

Guatemala, el país de las prohibiciones

A propósito del Día del Libro

Picuegallo XVII

Refugio.

Ese silencio es necesario. Muy necesario. Pero en realidad es una ausencia de sonidos un tanto rara. Obligada. Al estar en pausa esta semana, pude retomar algunos libros, mientras muchos se zambullían en una piscina, yo como todo buen ermitaño, me refugié en un par de lecturas.

La primera parte de la semana, la lectura me llevo por uno de los mejores poetas de Guatemala, Anclado en esta tierra, es el título del libro de Manuel José Arce, que tuve entre mis manos. Una antología con una poca de su poesía, su diario de escribiente (Prosa) y el gato que murió de histeria (teatro). Hace a pincelazos de la gran obra de este prolífico autor. Recomendable para corazones heridos, por cualquier motivo. Y por supuesto, después de cortarse las venas con la poesía, a reírse de la vida con el diario del escribiente y para verle la cara a la injusticia del mundo con El gato murió de histeria. (Los poetas también podemos ganar)


El segundo Libro: Fechas Inciertas de Luis Eduardo Rivera, acercars…

¿De quién es la culpa?

Foto: Ojo Digital Crossroad (mondraker)

Noj XIII

YDÍGORAS

Por. Guillermo Paz Cárcamo

Cuando cayó Ubico, Miguel Ydígoras Fuentes ya era general e ingeniero topógrafo; había sido jefe político en San Marcos donde actuó con ferocidad ubiquista y fue embajador en Colombia e Inglaterra y agregado militar en Washington. Abanderado del cachurequismo fue contrincante de Arbenz por la presidencia; derrotado, se unió a la invasión mercenaria de la CIA-Castillo Armas donde pretendió ser el jefe expedicionario.

“El Caudillo” se apoderó de la presidencia e Ydígoras quedó en la sombra, pero cuando los compinches de Castillo Armas lo asesinaron, la incertidumbre cundió y se terminó llamando a unas elecciones donde Ydígoras volvió a ser candidato. Para quedarse los liberacionistas hicieron fraude y entonces Ydígoras protestó plantándose las tardes frente al Palacio mientras una multitud, de gentes y ciclistas insurreccionados, daban vueltas y vueltas al parque, respaldándolo. Con ese desborde, los fraudulentos tuvieron que hacer nuevas elecciones.

En…