Noj XIII

YDÍGORAS

Por. Guillermo Paz Cárcamo

Cuando cayó Ubico, Miguel Ydígoras Fuentes ya era general e ingeniero topógrafo; había sido jefe político en San Marcos donde actuó con ferocidad ubiquista y fue embajador en Colombia e Inglaterra y agregado militar en Washington. Abanderado del cachurequismo fue contrincante de Arbenz por la presidencia; derrotado, se unió a la invasión mercenaria de la CIA-Castillo Armas donde pretendió ser el jefe expedicionario.

“El Caudillo” se apoderó de la presidencia e Ydígoras quedó en la sombra, pero cuando los compinches de Castillo Armas lo asesinaron, la incertidumbre cundió y se terminó llamando a unas elecciones donde Ydígoras volvió a ser candidato. Para quedarse los liberacionistas hicieron fraude y entonces Ydígoras protestó plantándose las tardes frente al Palacio mientras una multitud, de gentes y ciclistas insurreccionados, daban vueltas y vueltas al parque, respaldándolo. Con ese desborde, los fraudulentos tuvieron que hacer nuevas elecciones.

En esta ronda el General ofreció: aplicar la ley con mano de acero inoxidable, una gallina en el puchero de cada chapín, política de borrón y cuenta nueva, industrialización, rescatar Belice y otras minucias. Saltó cuerda en la TV para demostrar que con 63 años no estaba tan viejo como decían y que haría lo que decía. Ganó las elecciones y tomó posesión el 2 de marzo de 1958.

Al rato la gente empezó a ver que tenía manos picaras y no de acero inoxidable, porque el General pinchaba cuanto negocio había y si no había, lo inventaba. Inventó ponerle al guaro y bebidas tapas que se rompían al abrir el envase en lugar de las tapas con sello de papel del Estado; un negocio multimillonario que dio a su yerno, un inglés flemático más pícaro que el suegro. Truqueo las Fincas del Estado por propiedades de inferior valor o deudas inventadas con sus amigos íntimos -ej. Juan Mini- . Esta rapacería Ydigoriana del patrimonio estatal, con el tiempo se sofisticó como lo apreciamos ahora.

La gallina no llegó a todos lo pucheros, pero con Moreira, un cubano gusano, montó un enorme negocio de crianza, destace, mercadeo y restaurantes de pollos y huevos. Así empezó el Mercomún que posesionó una industria de ensamblaje-desgravada de sello norteamericano para Centroamérica. Esto fue un negociaso para pocos y explotación de cientos de miles. Es la base del remedo de industria que tenemos hoy

Belice lo platicó con EU y estos le ofrecieron mediar para su devolución a cambio de implantar, en el país, una base clandestina para invadir Cuba. Aceptó la mentira y en la finca de su amigo Roberto Alejos construyeron pista para bombardeos y cazas, bodegas y cuadras para 2 mil mercenarios. Feliz, obvió a oficiales dignos que se levantaron en armas el 13 de nov del 60 reclamando honestidad y expulsión de los mercenarios. Ydígoras montó la “operación látigo” y con los mercenarios cubanos bombardeo las fuerzas nacionales que fueron descoyuntadas luego de dos días combate. Aquí se inicia la guerrilla y la independencia de Belice.

Al borrar y contar de nuevo, proliferaron partiditos con dueño, pero impuso una ley electoral donde si su partido ganaba, ganaba y si perdía también ganaba. Con esta ley efectuó un grosero fraude electoral que tuvo la virtud de unir todo el pelaje político desembocando en las insurrecciones de Marzo-Abril del 62. Para sofocar este movimiento asesinaron a civiles indefensos e hirieron a decenas; centenares pararon en la cárcel; exilió a líderes políticos y por último nombró un gabinete chafarote, antecedente del militarismo estatal posterior.

Además de saltar cuerda, iba con él un enano jorobado que le daba suerte, misteriosos consejos y le adivinaba los sueños. Así, en un enánico desatino puso a su prima como ministro de educación: la Maciste le decían; marimacho famosa, de pelo corto, patillas, traje entero con corbata que apenas disimulaban sus tetotas e ignorancia; rodeada de hermosas mujeres tomó posesión del cargo, al tiempo que estallaban huelgas magisteriales y estudiantiles. Así se confirmó que la educación no desvela ni al Estado, ni a los poderes fácticos.

Tal era el relajo político-social y la “corrompición” que un 31 de marzo de 1963 un tanque derribó la puerta de la Casa Crema apresaron a Ydígoras y su mujer y en pijama los metieron en un avión para el exilio.

Esto y más, sucedió hace 50 años. Y uno siente que en algo seguimos igual, en la mayoría peor y en casi nada mejor. Como sino hubiera pasado agua bajo los puentes.

Comentarios

Angel Elías dijo…
Increible, digno de una novela de ficcion, es cierto somos gobernados por seres salidos de la imaginacion mas lugubre de la literatura.

Es terrible, y con todo ello se dice que somos felices, pero en nuestra infelicidad.

gracias por las colaboraciones Guille...
Anónimo dijo…
Así es esta historia. Si uno cuenta esto en otro país, no te lo creen, o creen que tenes una imaginación ilimitada.

un saludo

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