Ir al contenido principal

Acá en algún lado


¿Que nos queda? Pensar que las cosas tienen remedio. Las tendrán. Por ratos salgo a la calle y me topo con una manifestación de maestros quemando llantas y peleando con autobuseros, pasajeros que llegan por enésima vez tarde al trabajo. En mi trabajo ya maté a todas mis abuelas, dice un piloto atrapado en el denso tránsito de una ciudad gris. Poco amigable. Unos policías pasan cerca del lugar para verificar el orden de la manifestación. Regresan a la subestación seguros de que todo está en orden. Maestros en la calle, niños en la casa viendo los Teletubies, pilotos al borde de la histeria, reza el informe policial. Mientras en la televisión, el jefe de la policía es acusado por involucrarse al narco. No tiene pruebas, piensa. He salido de peores situaciones. La noticia es un reguero de pólvora. La ven en todas las tiendas que dicen que al azúcar se escasea, que se vendará medida. Pesadilla de los Neoliberales. Un tipo remoja su champurrada dentro de una bodega llena de azúcar, su jefe le ha dicho que no saque nada hasta que se ponga mejor el precio. Ese hombre se roba una cucharada, para su café. Al mismo tiempo piensa en el cobro de su cheque solidario. Sabe que si manda a sus patojos a estudiar tendrá su dinero seguro. Y si consigue algunos nombres más, será mejor el dinero. No importa si firma papeles donde dice que recibió dinero, aunque no está seguro si es todo.

En este país… cuando salgo a caminar, no puedo porque es una ciudad de autos, porque es una ciudad solitaria, impersonal. Porque la muerte ronda en las esquinas, fuma en las cafeterías, bebe en las aceras de las calles. Pero a pesar de todo en este país, la esperanza tiene un alma de mujer, consejera, con una sonrisa que conquista. Es sensible, es hermosa. Tal vez lo único que me tiene anclado a esta tierra.

Ángel Elías

Comentarios

Engler dijo…
¡Qué agridulce este post!
Angel Elías dijo…
una cucharada de azucar a la vida...

Entradas más populares de este blog

Otro día de duelo nacional

Guatemala se sumerge en pozo profundo, casi sin fondo. El 8 de marzo de 2017 tendrá que ser una fecha que se recuerde por la muerte de más de una veintena de niñas y jovencitas quemadas en una casa hogar, algo que solo en Guatemala pareciera que sucede.
Este día también se conmemora el Día internacional de la mujer. De esa fecha se recuerda la lucha de mujeres por obtener derechos, que el 25 de marzo de 1911 desembocó en el incendio de la fábrica Triangle Shirtwaist, en Nueva York. Mismo que provocó la muerte de 146 trabajadoras que buscaban mejores condiciones de trabajo.
Un caso similar sucedió en Guatemala, 106 años después. Niñas y jóvenes buscaron ser escuchadas frente a los maltratos que sufrían en el Hogar seguro Virgen de la Asunción y murieron calcinadas por las llamas que aún no se ha esclarecido cómo aparecieron en el recinto. Lo que sí se sabe es el resultado, muerte y desolación, dos palabras tan comunes en Guatemala.
Esto es simplemente inconcebible, la muerte debe parar…

Campanas

Un rumor que atraviesa el tiempo
Por Ángel Elías Publicado Revista D Prensa Libre 27/02/2011
Un sonido particular hace que una señora pare en su labor cotidiana, incline la cabeza y se santigüe. Es la melodiosa algarabía que se escucha en todos los barrios de la vieja Guatemala de la Asunción. Son finales del siglo XIX en Guatemala y nada es más profundo que la voz de la Chepona al mediodía. 

Casi todas las ciudades del mundo se reconocen por sus sonidos particulares. Son ese bamboleo de piezas de bronce desde una torre que anuncian el alba, la tarde o el ocaso. Otras veces, un sonido un más discreto desde una carretilla de helados que es el llamado más dulce de nuestra niñez. Las campanas son los acompañantes sonoros  que custodian cotidianamente a nuestras ciudades. Existen campanas para un sinfín de actividades; desde llamar a reuniones eclesiásticas hasta correr por un helado en las plazas nuestras urbes.
Las Campanas tienen una historia particular. Son los anunciantes por excelencia. …

Por si dudaban que Arjona fuera chapín

Ricardo Arjona tuvo un momento incómodo en una entrevista televisada por CNN. Esta no le gustó, se levantó durante el corte y se fue como niño a medio berrinche. Correcto o no, lo hizo.

Lo que es cierto es que le llovieron tanto detractores como fanes y la eterna pelea entre el talento o la falta este se tomó como el tema principal sobre esa actuación.

Arjona tiene una simple razón para no dar entrevistas a medios guatemaltecos, aún se siente dolido por el trato que recibió cuando no era lo “suficientemente famoso”, eso y un par de incidentes que nunca salieron a la luz. Este hecho lo ha vuelto uno de los personajes más escurridizo entre los periodistas guatemaltecos.
Arjona se ofendió con el periodista Camilo Egaña de CNN porque este le dijo que no había escuchado su disco, pero que le interesaba la entrevista para conocer su opinión sobre lo que decían sus detractores de las letras de toda su producción (tema por demás sensible para el creador de Señora de las cuatro décadas).
Arjona si…