Ir al contenido principal

El amor

Lo que se dice acerca de lo que se siente puede hacernos revivir el más alto de nuestros sentimientos.

por Ángel Elías
Publicado en  Revista D 

Prensa Libre  
13-02-2011

Muchos entran a la literatura por la puerta del amor, ya que este es uno de los temas más tratados en la narrativa y la poesía. Otros argumentan que es el más fácil. Algunos estudiantes emborronan cuadernos para crear sus primeros versos, en tanto que otros plagian a autores que nunca sabrán que sus textos terminaron en el ropero de alguna quinceañera. Los invitamos a hacer un breve recorrido por la literatura amorosa de este país. Resulta imposible abarcar tantos siglos de amor escrito en unas cuantas páginas, razón por la cual seleccionamos a algunos autores y autoras que, por su trayectoria y renombre, serán fácilmente recordados por los lectores. Si bien tal selección es arbitraria, tiene la salvedad de que contiene un sentimiento universal, para el cual sería insuficiente escribir varios miles de páginas. Así como José Milla narró historias para cortarse las venas, otro escritor, Gómez Carrillo, fue el protagonista mismo de vidas amorosas entre las que destaca su relación con la bailarina Mata Hari. De manera que comenzaremos un recorrido bastante breve, pero que tiene la pretensión de estimular en usted la


Millas adentro de la novela histórica

José Milla y Vidaurre (1822-1882) es uno de los escritores más leídos en las escuelas e institutos de Guatemala, por su facilidad de novelar. Entre sus aportes a la literatura encontramos Los Nazarenos, La historia de un Pepe, Cuadros de costumbres, El canasto del sastre, La hija del Adelantado, entre otros títulos. La hija del Adelantado cuenta la historia del traslado de la Ciudad de Guatemala al Valle de Panchoy, hoy Ciudad Vieja, Sacatepéquez. El relato, lleno de desamores, engaños y bajas pasiones, describe a la Guatemala de principios de la Colonia. Por ello se la encasilla dentro de la novela romántica del siglo XIX. Es la historia de Portocarrero, soldado fiel a Pedro de Alvarado, a quien la hija de este corresponde amorosamente, en secreto. Portocarrero es a su vez el amor no correspondido de otro personaje, Agustina de Córdova viuda de Cava, quien quiere recuperar con artimañas el amor de Portocarrero, puesto que fueron amantes antes de su matrimonio con el difunto capitán Cava. Milla y Vidaurre utiliza literariamente en sus personajes el chantaje, los artificios y el embuste en esta obra representativa de la literatura guatemalteca de su época ¿Quién no se ha quedado enredado en un triángulo amoroso del calibre de Milla? Claro, no hay que matar a nadie para quedarse con el amor. 

Martí, el poeta de la niña

El siguiente es el poema que perpetuó el cubano José Julián Martí y Pérez (1853-1895), llamado A la sombra de un ala, mejor conocido como La niña de Guatemala. “Quiero, a la sombra de un ala, Contar este cuento en flor: La niña de Guatemala, La que se murió de amor”. Detrás de esta historia se entretejen varias leyendas acerca del verdadero origen e inspiración de Martí. ¿Quién pudo inspirarlo tanto como para escribir en la década de 1870 un poema que se repite hasta nuestro días? Los argumentos apuntan a María, hija del ex presidente guatemalteco Miguel García Granados y sobrinanieta de María Josefa Pepita García Granados. Martí la conoció cuando dio clases en la Academia de Niñas de Centroamérica. Sus letras delatan que María sufre de algo más profundo. “Dicen que murió de frío: Yo sé que murió de amor”. La clásica tragedia impregna las letras de Martí, en donde podemos encontrar que un profundo sentimiento puede llevar a la muerte a hurtadillas. “Se entró de tarde en el río, La sacó muerta el doctor: Dicen que murió de frío: Yo sé que murió de amor”. Además de este, hay otro poema del mismo autor, uno muy poco conocido, uno que no tiene título y es posterior a La niña de Guatemala, en el que el autor esclarece, al final, la identidad de la mujer a quien amaba. “Terrestre enfermo, que a sus solas llora. El furor de los hombres, la extrañeza. De su comercio brusco, y su odiadora. Feral naturaleza, Siento una luz que me parece estrella, oigo una voz que suena a melodía, Y alzarse miro a una gentil doncella, Tan púdica, tan bella Que se llama —¡María!” Martí no se queda con María. Se casa con la cubana Carmen Zayas Bazán, con quien tuvo fuertes choques sentimentales, por el espíritu combatiente de su esposo. “Es tan bella mi Carmen, es tan bella, Que si el cielo la atmósfera vacía Dejase de su luz, dice una estrella Que en el alma de Carmen la hallaría”. 



¿En quién pensó Batres Montúfar?

Otro de los textos obligados para los estudiosos de literatura dentro del Romanticismo en Guatemala son los de José Batres Montúfar (1809-1844). En la actualidad, el famoso poema Yo pienso en ti está grabado en varios libros escolares, en antologías poéticas y esculpido en una de las esquinas del Teatro Abril, en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala. Se dice que el poeta trabajó, gracias a su profesión de ingeniero topógrafo, en el inacabado canal sobre río San Juan, entre Nicaragua y Costa Rica. Allí murió su hermano menor. A lo que algunos argumentan que en realidad estos versos no son dedicados a su amada Luisa Meany, quien por presiones familiares se casó con Francisco Pineda, sino a su hermano. Lo cierto es que el poema evidencia un corazón destrozado, uno que es devorado “en estupor profundo”. Estas letras parecieron manifestar su continuo pensamiento en la muerte, por lo que algunos piensan que lejos de ser un poema de amor, es un poema que el mismo autor dedica a su propia muerte. El poema fue escrito en 1838, y Batres Montúfar murió en 1842. “Yo pienso en ti, tú vives en mi mente sola, fija, sin tregua, a toda hora, aunque tal vez el rostro indiferente no deje reflejar sobre mi frente la llama que en silencio me devora. Callado, inerte, en estupor profundo, mi corazón se embarga y se enajena y allá en su centro vibra moribundo cuando entre el vano estrépito del mundo la melodía de tu nombre suena. Sin lucha, sin afán y sin lamento, sin agitarme en ciego frenesí, sin proferir un solo, un leve acento, las largas horas de la noche cuento ¡y pienso en ti!” A propósito, Luis Cardoza y Aragón escribe sobre Batres Montúfar: “Su melancolía inteligente y sentido inconformista le sirvieron, tanto en la vida como en la obra”.



El príncipe de los cronistas

Enrique Gómez Carrillo (1873-1927) fue uno de los escritores guatemaltecos más prolíficos y bohemios durante su época. Odiado y querido por muchos, dejó escrito su repudio al provincialismo que, según él, existía en Guatemala. Nos legó la novela El evangelio del amor. En la obra, Gómez Carrillo muestra las distintas interpretaciones de ese sentimiento. El amor puede dar inicio como algo divino y transformarse en carnal. Teofilo, el protagonista, se casa con la poco agraciada Eudocia, luego de que regresa de un retiro espiritual. Él considera a este matrimonio como una prueba divina para superar las tentaciones licenciosas. Es una reflexión filosófica sobre la complejidad de los sentimientos. Esta lectura se convierte en la excusa perfecta para preguntarnos cómo las emociones nos cambian. Le dicen a Eudocia en uno de los pasajes de El evangelio del amor: “Ahora, en cambio eres bella, el amor te transfigura”. La historia amorosa de Gómez Carrillo no termina en su literatura. A él mismo se le ligó sentimentalmente con la artista holandesa Mata Hari quien fue acusada de espionaje por la policía francesa en las primeras décadas del siglo XX, y fue detenida en París, Francia. Se dice que el cronista, con engaños, la llevó a esa ciudad para entregarla. Luego quiso aclarar la situación con un libro llamado El misterio de la vida y muerte de Mata-Hari, el cual quedó como testimonio póstumo. Otras versiones afirman que ellos no tuvieron relación alguna y que este argumento fue utilizado para dañar la imagen de Gómez Carrillo. Porque para ese entonces ya mantenía una relación con la bailarina Raquel Meller, quien fue su segunda esposa. 

Cardoza, más que una novela

El ensayista guatemalteco Alexánder Sequén- Mónchez (1977) toma de la vida de Luis Cardoza y Aragón (1901-1992) y revela un secreto guardado por este poeta. Durante su juventud, Cardoza mantuvo relaciones afectivas mujer a quien solo se le conoció y cuyo recuerdo conservaría momento de la muerte del escritor. relación aparentemente surge su sinfonía del nuevo mundo (1948) y dedicados a la "de ojos zarcos", que su escrito El río (1986) y que coincide descripción de su amada. “Yo quiero mi amor humano Moreno amor de ojos zarcos: Sus labios claros. Sus ojos altos”. 
mujer a quien solo se le conoció como la Florentina, y cuyo recuerdo conservaría hasta el momento de la muerte del escritor. De esta relación aparentemente surge su obra Pequeña sinfonía del nuevo mundo (1948) y varios poemas dedicados a la "de ojos zarcos", que menciona en su escrito El río (1986) y que coincide con la descripción de su amada. “Yo quiero mi amor humano Moreno amor de ojos zarcos: Sus labios claros. Sus ojos altos”. La Florentina reencuentra a Cardoza y Aragón la tarde que muere la esposa del poeta, Lya Kostakowsky, en 1988. “El destino hacía un regalo, la muerte: una concesión”, resalta Sequén-Mónchez, en el libro Amor es violento. En donde se describe la relación de ambos.           

El corazón de la selva

El autor de Carazamba nos muestra hasta dónde nos puede llevar el corazón. Un alma que se consideraba diabólica e indomable se aferra hasta la muerte de su amado. Virgilio Rodríguez Macal (1916-1964) devela los misterios de Petén y narra los abismos de una mujer enamorada. El amor es un lazo que une a los amantes, aún en tiempos difíciles. La obra muestra pasión hacia la naturaleza selvática y a una mujer igual

Luz en la poesía

Luz Méndez de la Vega (1919) se inmiscuye en los laberintos de Eros y lo hace acompañada de su aparente negatividad frente a un mundo, pero se reconcilia con su ser interior. “Quiero creer en ti Amor, Y traerte en sacrificio los cabritos tiernos de mis sueños, dulcemente sometida a tu mentira esclava absoluta —ya sin rebeldías— E irredenta”. El anterior escrito viene en el libro Eva sin Dios. Coincide con lo que comenta Mario Alberto Carrera, en el su libro Panorama de la poesía guatemalteca del siglo XX: “Yo vi todo esto hace muchos años en el alma y en el verbo de Luz. Y quizá por el libro trae impresa la siguiente dedicatoria: ‘Para Mario Alberto Carrera a quien le debo el impulso de salir de mis profundidades a la Luz’”. “Historia de amor De ocho o nueve años En que nos amamos Y nos odiamos; Volvimos a amar Y torturamos a cada paso”.

Amores subversivos

Luis de Lión (1940-1984) dio a entender que el amor es rebelde por naturaleza. Él mismo fue altamente insurrecto, en su escritura, en su vida. “Nuestro amor es altamente subversivo porque ni yo soy más que tú ni para mí tú eres menos...” A ello, De Lión nos demuestra ya en épocas recientes que el amor sigue siendo un tema universal. La poesía nos muestra que la pareja es un complemento en la lucha de la vida, y aún en los momentos de la más profunda intimidad cuando sentimos que el tiempo se detiene: “yo no soy tu opresor tú no eres mi oprimida”.

El desamor

“Escribir es ser la memoria de la historia que nosotros mismos nos hemos inventado”, nos dice Margarita Carrera (1929) en uno de sus poemas. Y puede que tenga razón. “Perdonad Solo creo en esto —¡pobres de nosotros Hechos para la muerte! Que se llama amor” El desamor ocupa entonces un sitial en la poesía y cierra el ciclo amoroso. Pero siempre existe una salida honrosa para nuestro espíritu. El escritor Marco Antonio Flores (1937) escribe: “Si pudiera ofrecerte para vivir: Poemas te enviaría mis versos con ello colmaría mi anhelo de olvidarte…”.

Comentarios

Johanna dijo…
Excelente blog! Visitaré más seguido..

Saludos,

Johanna
http://atrapamor.blogspot.com
Angel Elías dijo…
Johanna, gracias por tu visita. Esperamos verte por aca más seguido pueeee.... saludos
Es el amor un espacio común en la poesía, porque es común y extraordinario al mismo tiempo que el ser humano sienta y sienta algo por alguien. Saludos Luis
Angel Elías dijo…
EStimado Alberto, tanto tiempo de no saber de vos. que bueno que estas por alli derramando poesia... gracias por la visita... mandame un correo elec y platicamos
Anónimo dijo…
Que buena publicación...
angel elias dijo…
Anonimo, gracias por la visita espero nos ea la última

Las más vistas

Cincuenta años que no saben a soledad

Encontrarse con el universo de Gabriel García Márquez es uno de los fenómenos más particulares que puede ofrecer la literatura universal. Sus letras transportan al lector a ese mítico Macondo donde todo y nada sucede al mismo tiempo. Donde las horas se detiene, transcurren y regresan al antojo de sus habitantes.
Los Buendía, todos los parientes, tejen el entramado más poético de la literatura Latinoamericana desde su curiosidad por el hielo hasta el famoso vuelo de las mariposas amarillas. Cien años de soledad huele a ballenato, a Caribe, a mar, a Latinoamérica, con todos sus problemas e ingenuidades.
A 50 años de Cien años de soledad parece que esa soledad no existe porque con la lectura nos acompañamos todos los latinos, porque nos identificamos con sus colores, sus ritmos y sus reflexiones. Lo maravilloso de este texto es que al final somos nosotros los que estamos reunidos en esos relatos que hasta parecen fantásticos, tan llenos de amor, tan llenos de dulzura, pero también de reali…

Reírse solo…

Foto: www.ojodigital.com
…involucra cierto grado de complicidad interna y una energía generada por una felicidad que no se puede contener. Y sucede que se escapa a cada rato por los labios y no se puede evitar. Todos se dan cuenta, es demasiado evidente.

¿Pero, qué puede provocar este estado de satisfacción? El hombre busca desde hace mucho tiempo la felicidad y desea con toda el alma encontrarla. Y de hecho cuando la encuentra ya sea de manera fugaz, se siente feliz. La felicidad, es demasiado fugaz como para desperdiciarla, al no expresarla. ¿Cuántas veces en la vida, somos realmente felices? Seguramente su respuesta es la evidente, muy pocas veces. Entonces la búsqueda continúa, y se vuelve necesaria para vivir.

Después nos damos cuenta que la búsqueda de la felicidad, consiste en desfrutar el momento, y sobre ello, que al alcanzarla se disfrute más.

El reírse hacia nosotros, lo hacemos pocas veces. Y desbordarla, contadísimas veces. Pero la felicidad, su búsqueda, es una meta muy p…

Apofonías IX

Suspiro: Una especie de pajarito atrapado en tus labios
Sol: El medio día perdido en tu cabello, se escabulle de vez en cuando para conocer otras latitudes, otros panoramas. Ilumina con cada sonrisa en los equinoxios y el los solsticios se escapa a jugar un rato.
Sabor: ¿Qué sabor tienen tus pensamientos en la mañana?
Libro: esa parte que extraño de ti. Que me devuelvas los libros gastados.
Resaca: Todos tenemos resacas… algunos la mantenemos toda una vida.
Ventana: esa parte que nos conecta con el exterior, donde estamos lo suficientemente seguros como para ver sin asustarnos.
Sueños: Aquello que creímos nuestro. Ovejas escapadas del cielo.
Papel: Dice que lo aguanta todo. Esa tarde lloró tu despedida.
Regalo: La regaste, pue…
Desayuno: Frijoles fritos, periódico, noticias, titulares, el sol por la ventana, el frio escabulléndose por las cobijas, la cama despertando, los buenos días servido en tus ojos.
Ángel Elías

Sobre el sentido del humor

Es bien sabido que “el Humor es cuando alguien se ríe a pesar de todo”
Algo que muy pocas personas logran desarrollar a plenitud. Kundera decía algo así en su novela La Risa y el Olvido: la risa más graciosa es la que da risa. Según él, en la risa hay un poco de malicia, una dosis de maldad. Quién de nosotros no se ríe sin malicia. Tenemos algo oculto en el fondo que nos causa esa necesidad de reír.
No con ello, quiso decir que el reír sea malo, sino que no se le toma tan en serio su origen como se debiera.
El sentido del humor, es la capacidad de hacer reía a la gente, sin aparente razón, y es un don. Algo que no todos podemos hacer. Hacer reír, es esa labor quijotesca de cambiar esta realidad deprimente por un arco iris de colores brillantes. Es volcar la mirada y ver el mundo de cabeza, sentir que esa así es como debería estar.
La risa como expresión máxima del humor es imposible separarla de tan noble ejercicio. Además demuestra la nobleza del espíritu y la confianza, quién de nosotr…