Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de junio, 2011

El agua debajo del cerro

Andrea

Te lo juro, yo no sabía eso. Yo solo hago muecas de risa. -Vos- me dijo, -nadie me daba razón alguna. Es más –me siguió comentando –todos me veían así como raro. Además ¿Cómo localizar a una mujer que me ha dejado con el corazón partido y que se encuentra perdida en la vieja Italia?
Contextualicemos. Rogelio tuvo un amor fugaz con una italiana hace algunos meses. Ella estuvo en Guatemala por un voluntariado. Andrea Mosconi, se llamaba, bueno, eso le dijo ella. Estuvo cuidando niños desvalidos en una guardería en las afueras de la ciudad y este amigo, era jefe de informática. Tenían oficinas contiguas y de vez en cuando platicaban en italiano. Tuvieron un amor loco. Ella, como toda mujer, decidió que ya era mucha la dosis de subdesarrollo en este país y se fue. Rogelio se queda con el corazón hecho trizas, pero con la esperanza de volverla a ver. Hace unos meses me contó que estaba programando un ahorro para viajar a Italia. Ellos mantenían cierto contacto, ella le contaba dónde trabaj…

Campanas

Un rumor que atraviesa el tiempo
Por Ángel Elías Publicado Revista D Prensa Libre 27/02/2011
Un sonido particular hace que una señora pare en su labor cotidiana, incline la cabeza y se santigüe. Es la melodiosa algarabía que se escucha en todos los barrios de la vieja Guatemala de la Asunción. Son finales del siglo XIX en Guatemala y nada es más profundo que la voz de la Chepona al mediodía. 

Casi todas las ciudades del mundo se reconocen por sus sonidos particulares. Son ese bamboleo de piezas de bronce desde una torre que anuncian el alba, la tarde o el ocaso. Otras veces, un sonido un más discreto desde una carretilla de helados que es el llamado más dulce de nuestra niñez. Las campanas son los acompañantes sonoros  que custodian cotidianamente a nuestras ciudades. Existen campanas para un sinfín de actividades; desde llamar a reuniones eclesiásticas hasta correr por un helado en las plazas nuestras urbes.
Las Campanas tienen una historia particular. Son los anunciantes por excelencia. …

Delirium Tremens

Estoy alucinando, vos, estoy alucinando. Me dice Otto cuando llega a la casa. La veo por todos lados, la siento por cualquier punto, creo que está en todas las calles y la confundo con cualquiera. Es una locura. Otto, después de la abstinencia ha llegado al delirio. Su cerebro ya no trabaja a cabalidad y está teniendo alucinaciones.
Ahora, me dice, no puedo dormir, siento que el teléfono me vibra en la bolsa del pantalón aunque no lo tenga allí, escucho timbrar la puerta y pienso que es ella. Espero la llamada que sé no llegará, alucino, vos, alucino.
Otto está pasando un mal juego de la mente. Su separación amorosa lo ha tenido bastante inquieto. Hace unos días lo lleve de viaje.  Lo saqué de la cotidianidad para que se le pasen las alucinaciones. Creo que no le ha caído del todo bien. La recuerda constantemente. Me llevó por toda la ciudad citándome con lujo de detalles los lugares que visitaban y se divertían. Cada esquina tenía un recuerdo o un momento que veía que en los ojos de …