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Mostrando las entradas de octubre, 2011

Para mi amigo Otto

A petición de Otto escuchemos Frío de Jarabe de Palo 
Otto me llamó por teléfono anoche. Estaba desecho. Quien fue su novia agregó un detalle interesante a la trama. Aunque no quiso explicarme, dijo que estaba decepcionado, que lo último que tenía de ella fue hecho añicos en un par de palabras. Según parece, ella le dijo algo que todos sabíamos, no lo quiere ni un céntimo. 
Otto me causa nostalgia. En realidad, él lo único que él quería guardar de ella, según me contó, era un buen recuerdo. Una especie de caja cristalina donde almacenar lo hermoso que tenía de ella. Efectivamente hasta hace unos días, cuando se le preguntaba sobre ella, él se desenredaba en elogios y recuerdos gratos. No quise seguir indagando sobre el problema de ahora. Con verlo hecho añicos,  me imagine que lo sucedido fue un desastre. Otto, solo quería hablar y decir que la más grande frustración fue no poder defender lo último que le quedaba de ella, el recuerdo. ¿Y ahora qué?, le pregunto a mi amigo, pues nada, …

¡Vientos!

Los vientos soplan del norte, simplemente me hacen pensar en ti. ¿Existe alguna relación entre esto y mi sensación? No, es nada especial, simplemente (así como fueron todos nuestros actos) el viento me hace pensar en ti. En lo que harás, en lo que pensarás, qué te hará reír. Supongo que ríes mucho, a carcajadas, creo que esa calidez me hace falta.
El frío, creo, me hace sentir más tu ausencia. En la lejanía siempre hay algo que me retorna a tu recuerdo. Y hay muchas cosas que me acorralan para pensar ingenuamente en el todo.
Vientos corren  Ellos, los corceles blancos y transparentes que llevan en sus hombros escalofríos. Llegan al corazón y tu espacio por momentos parece no estar tan vacío.
Retazos hechos de cristal Me he desayunado tu recuerdo. Creo que no quedaba más en la alacena. Era casi lo último que me quedaba. Lo comí con un poco de cereal, galletas y la taza que ganamos en la feria.
Sigue el frío No estuvimos ningún noviembre juntos. Por falta de presupuesto dentro del cor…

La historia de Otto no termina

Otto apareció nuevamente. Ese amigo que su sufrimiento por su amada lo llevó a límites insospechados. Tenía algunos meses de no verlo. Se apareció por la calle donde vivo. Resulta que para olvidar a su ex se fue a vivir a Canadá. Y yo ni enterado. Me tenía que deshacer de su recuerdo y poner tierra de por medio, me dijo. Ahora tiene otro semblante, más lozano, como rejuvenecido. ¿Lograste olvidar a la fulana?, le manifiesto. No, me responde inmediatamente. 

Te cuento lo que me pasó, me dice. No sé, si es simplemente suerte o en realidad el destino está extrañamente enmarañado y empecinado en volverme por caminos extraños. Mi tía tiene  un negocio de autos y repuestos en Canadá y me preguntó si quería trabajar un tiempo. Por poner distancia y olvido me fui, me dice Otto.
Efectivamente, el destino es extraño y misterioso. No hubo forma de olvidar a su querida, a quien vi muy acaramelada en una librería (historia que contaré después). Otto se fue en un avión presuroso y todavía con del…

Frío