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Mostrando las entradas de abril, 2012

Textos Zip XXVII

La noche absorbe lentamente cada uno de nuestros pasos, como no queriendo que nos escapemos. Nos fugamos en cada esquina, nos pensamos ajenos y la final, vuelve a ser una vez más de día. 
Frente al computador la vida se diluye continuamente, como escapando a las palabras, a las letras, a las ideas, se va hacia ningún lado, hacia lo que no entendemos. Coco, amanecí con antojo de coco, como ese deseo tropical sin consumar, lejos del mar, de las olas, de la brisa matutina. A medio día, apareció, fresca, liviana y sonriente. Hay almuerzos que se recuerdan con la mariscada de ideas. Somos esa parte que no entendemos, que no solemos ser y ¿lo demás? Un corazón que no terminamos de entender. Cada uno de nosotros vive lejos del otros, como expectante a lo que sucederá, nada nunca es como lo imaginamos, como lo esperamos. ¿Qué queda? Esperar encontrarnos en la siguiente vida y desear que las cosas, esa vez, sí funcionen.
Ángel Elías

Ella sabía de mi silencio

Hay cosas que te dejan perplejo. JS apareció sin que yo lo supiera. Ya desde tiempo la conocía, en la medida que la conoce casi toda Guatemala, por su participación en un certamen de belleza. Evidentemente hay cosas que son parte del trabajo. Aunque muchos asocian la belleza, en un estereotipo, ahora creo injusto, con la idiotez y la trivialidad. Ahora sé que no debe ser necesariamente así.
Esa tarde llegué temprano, con mi cámara, para cosas de rutina, venía de un incendio y un retén policiaco. Cosas que ocurren todos los días. El editor me dijo que tenía que cubrir una sesión de maquillaje y luego un servicio religioso. Más con fastidio que desgano me dirigí a aquel lugar. Nadie había llegado. Me siento en una sala blanca con acabado fashion, yo llegué con un poco de pena por ensuciar aquellos sillones blancos incólumes. De esos que no tienen donde apoyar los brazos. Me senté en una orilla como no queriendo manchar con restos de ceniza por el desastre en el que había estado minutos a…

Apofonía XII

Libro: el acompañante ideal para noches solitarias, una línea al día puede resolver la vida.
Poesía: es esa dama con quien nos reencontramos cada cierto tiempo, que nos invita a bailar y nos recuerda que el tiempo no pasa por su rostro.
Lluvia: nada mejor que ver la lluvia tras el ventanal. Admirar cómo las gotas salpican y saltan en los tejados cercanos, se ven felices.
Lectura: pretendo leer tus ojos, jugar a que te entiendo.
El tiempo: será implacable con nosotros, no nos recordaremos, seremos dos extraños que se diluyen en su memoria. Nada quedará de nosotros, algunos retazos de lo que fuimos y a lo mejor un poco de remordimiento.
Música: nos acompaña, nos deja bailar, nos regala una melodía y un viaje por los recuerdos.
Tarea: hay muchas cosas pendientes, robarte un beso, por ejemplo.
Tarde: fue calurosa la tarde que nos conocimos, como intenso lo que vivimos, nuestra despedida fue igual de calurosa una vez, fría la siguiente, soleada la siguiente, nuestras despedidas múltiples han s…