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Mostrando las entradas de septiembre, 2012

Un poco de poesía. III

La poesía es ese elemento cautivante que nos hace pensar en lo hermoso que puede ser lo elemental. Quien no se haya conmovido de un poema, no podrá hacerlo con nada. A. es un poema completo. En su silencio decía lo necesario, interpretábamos el mundo a una velocidad únicamente calculable en años luz.
Nos conocimos en una reunión, un libro que cometamos entre amigos que se invitan y tratan de arreglar el mundo. El tigre, fue el libro, la casa de FH el refugio. Ella llegó como tratando de refugiarse en las letras, la vi escabullirse entre mis pupilas, y con tímido buenas tardes, logró darle un zarpazo a mi atención. 

Aquella biblioteca con sillones cafés, un poco de calor, paredes amarillas y ventanales que dan a la calle dan cierto confort. La conversación sigue, ella saca una libreta y apunta lo que decimos, como una periodista o una escribana. Es confuso tratar de explicar qué me gustó de A. Como tratar de entender porque un niño se queda viendo el cielo por horas. 

Ella tiene el libro…

Toda historia debe tener un inicio…. Y esta comienza acá I

Los lados B no son muy publicitados, aunque generalmente gozan de la fama de buenos. La tarde comenzó con calor. Todas las tardes en esta ciudad son así. Mucho sol, pocos lugares para refugiarse. Tenía que llegar a tiempo. Empezaba algo nuevo. ¿Lectura? Leer en este país es de ingenuos. De locos. Algo de loco tenemos los que pensamos que esa puede ser la solución de este país. Tenía que llegar a FH para entender cosas raras que tiene el destino. Al estar allí nadie se encuentra en aquel lugar. Algunas personas desconocidas. MA, nuestro invitado se diluye en los jardines. Lo saludo. H, amigo, me reprocha el llegar tarde. 
¿Vendrá la prima? Dice… no, le digo, según parece enfermó su mamá. La prima es una editora de libros que tenía que presentar a MA. Lo tendremos que hacer solos. FH es sitio lleno de jardines. Una casa antañona, su dueño es el tigre, bueno, por lo menos así llamamos. 
El sol sigue abrasador y platico un rato con MA, nuestro único invitado que llegó para pasar a la plátic…

Historia deportiva

Uno de mis recuerdos más remotos sobre el deporte es de segundo primaria. Fui pésimo deportista a ello le agrego mi incapacidad por hacer amigos. Cosa que en la actualidad no ha cambiado. Mi maestra me llamó para integrar la selección de futbol de los chiquillos. Fue una mañana un tanto calurosa, prepararon un terreno atrás de la clase, uno lleno de tierra. Dos tubos eran las porterías y todos estábamos vestidos con tenis y pantaloncillos blancos.
Las instrucciones de la maestra eran claras, pateen la pelota lo más lejos que puedan. Todos los niños corríamos y levantábamos polvo en aquel lugar. Y la pelota se perdía entre la enredadera de piernas flacas. En algún momento alguien hizo un gol, seguramente fue algún compañerito que ya no recuerdo, solo tengo presente que nunca toque pelota alguna, solo fui un espectador dentro de la cancha. No recuerdo si me sacaron o me mantuvieron. Pero yo saltaba y me emocionaba viendo correr a los demás niños, como si el partido no fuera conmigo. A lo…