Ir al contenido principal

Un poco de poesía. III


La poesía es ese elemento cautivante que nos hace pensar en lo hermoso que puede ser lo elemental. Quien no se haya conmovido de un poema, no podrá hacerlo con nada. A. es un poema completo. En su silencio decía lo necesario, interpretábamos el mundo a una velocidad únicamente calculable en años luz.

Nos conocimos en una reunión, un libro que cometamos entre amigos que se invitan y tratan de arreglar el mundo. El tigre, fue el libro, la casa de FH el refugio. Ella llegó como tratando de refugiarse en las letras, la vi escabullirse entre mis pupilas, y con tímido buenas tardes, logró darle un zarpazo a mi atención. 

Aquella biblioteca con sillones cafés, un poco de calor, paredes amarillas y ventanales que dan a la calle dan cierto confort. La conversación sigue, ella saca una libreta y apunta lo que decimos, como una periodista o una escribana. Es confuso tratar de explicar qué me gustó de A. Como tratar de entender porque un niño se queda viendo el cielo por horas. 

Ella tiene el libro, había llegado a la reunión anterior, pero no la había visto. Así de frágil es el destino. El amor te sopla el oído lentamente y te susurra casi de manera imperceptible. 

El tigre sigue dormido. Ronronea por momentos. Nada puede evitar que vaya hacía ese punto. Intervenciones cortas, un poco de alharaca y luego silencio. Ese tigre es un dormilón. En mi caso, me parece buena la idea del tigre. Dormir mientras se transcurre el tiempo. Hasta ese día. A.  llegó y quise estar despierto, más despierto que nunca.

Para no perderme detalle del mundo, aunque soy muy olvidadizo, tengo la cualidad de recordar lo aparentemente trivial. El tiempo transcurre rápido cuando te entretienes con algo que te gusta.

El momento se acaba. Dejamos de comentar en la reunión que gira en torno a un libro en aquella biblioteca. Nos tenemos que ir, lentamente a nuestros orígenes. Nos vamos uno a uno. Hablo con ella. Sé que quiero hacerlo. Una adivinanza. Pongo a prueba mis conocimientos adivinatorios aprendidos en meses de ver al Dr House. Parece que funcionan. 

Estudias esto, en aquel lugar, pero estudiaste antes en otro lado. Veo  por su expresión que no he fallado. Entonces allí, en ese momento obtengo, lo que me orilló a quererla. Una sonrisa. Se ilumina el espacio con un canto sonoro. Y entonces, solo entonces la película comienza. La invito a regresar.

A. se va, dejando un aroma que atrapa. Hacía donde. Toda la siguiente semana me pregunté lo mismo. ¿Hacia donde se va el destino cuando te deja? ¿Acaso hay un lugar donde se esconde?

Yo regresé a casa. Entusiasmado por retenerla en mi retina. Me robé su dirección de correo electrónico de la hoja de sus datos. Un hurto descarado y apremiante. Su nombre no podría olvidarlo, no deseaba hacerlo, total, había algo que me cautivó. A… creo que todo lo maravilloso se escribe con A. 

Continúa

Comentarios

Giancarlo dijo…
Senza poesia la vita sarebbe triste e buia!! Buon inizio settimana...ciao
Angel Elías dijo…
Grazie, vita è fatta di buona poesia e il desiderio di prenderlo con le mani

Las más vistas

Cincuenta años que no saben a soledad

Encontrarse con el universo de Gabriel García Márquez es uno de los fenómenos más particulares que puede ofrecer la literatura universal. Sus letras transportan al lector a ese mítico Macondo donde todo y nada sucede al mismo tiempo. Donde las horas se detiene, transcurren y regresan al antojo de sus habitantes.
Los Buendía, todos los parientes, tejen el entramado más poético de la literatura Latinoamericana desde su curiosidad por el hielo hasta el famoso vuelo de las mariposas amarillas. Cien años de soledad huele a ballenato, a Caribe, a mar, a Latinoamérica, con todos sus problemas e ingenuidades.
A 50 años de Cien años de soledad parece que esa soledad no existe porque con la lectura nos acompañamos todos los latinos, porque nos identificamos con sus colores, sus ritmos y sus reflexiones. Lo maravilloso de este texto es que al final somos nosotros los que estamos reunidos en esos relatos que hasta parecen fantásticos, tan llenos de amor, tan llenos de dulzura, pero también de reali…

Reírse solo…

Foto: www.ojodigital.com
…involucra cierto grado de complicidad interna y una energía generada por una felicidad que no se puede contener. Y sucede que se escapa a cada rato por los labios y no se puede evitar. Todos se dan cuenta, es demasiado evidente.

¿Pero, qué puede provocar este estado de satisfacción? El hombre busca desde hace mucho tiempo la felicidad y desea con toda el alma encontrarla. Y de hecho cuando la encuentra ya sea de manera fugaz, se siente feliz. La felicidad, es demasiado fugaz como para desperdiciarla, al no expresarla. ¿Cuántas veces en la vida, somos realmente felices? Seguramente su respuesta es la evidente, muy pocas veces. Entonces la búsqueda continúa, y se vuelve necesaria para vivir.

Después nos damos cuenta que la búsqueda de la felicidad, consiste en desfrutar el momento, y sobre ello, que al alcanzarla se disfrute más.

El reírse hacia nosotros, lo hacemos pocas veces. Y desbordarla, contadísimas veces. Pero la felicidad, su búsqueda, es una meta muy p…

El amor

Lo que se dice acerca de lo que se siente puede hacernos revivir el más alto de nuestros sentimientos.
por Ángel Elías Publicado en  Revista D 
Prensa Libre   13-02-2011
Muchos entran a la literatura por la puerta del amor, ya que este es uno de los temas más tratados en la narrativa y la poesía. Otros argumentan que es el más fácil. Algunos estudiantes emborronan cuadernos para crear sus primeros versos, en tanto que otros plagian a autores que nunca sabrán que sus textos terminaron en el ropero de alguna quinceañera. Los invitamos a hacer un breve recorrido por la literatura amorosa de este país. Resulta imposible abarcar tantos siglos de amor escrito en unas cuantas páginas, razón por la cual seleccionamos a algunos autores y autoras que, por su trayectoria y renombre, serán fácilmente recordados por los lectores. Si bien tal selección es arbitraria, tiene la salvedad de que contiene un sentimiento universal, para el cual sería insuficiente escribir varios miles de páginas. Así como Jos…

Apofonías IX

Suspiro: Una especie de pajarito atrapado en tus labios
Sol: El medio día perdido en tu cabello, se escabulle de vez en cuando para conocer otras latitudes, otros panoramas. Ilumina con cada sonrisa en los equinoxios y el los solsticios se escapa a jugar un rato.
Sabor: ¿Qué sabor tienen tus pensamientos en la mañana?
Libro: esa parte que extraño de ti. Que me devuelvas los libros gastados.
Resaca: Todos tenemos resacas… algunos la mantenemos toda una vida.
Ventana: esa parte que nos conecta con el exterior, donde estamos lo suficientemente seguros como para ver sin asustarnos.
Sueños: Aquello que creímos nuestro. Ovejas escapadas del cielo.
Papel: Dice que lo aguanta todo. Esa tarde lloró tu despedida.
Regalo: La regaste, pue…
Desayuno: Frijoles fritos, periódico, noticias, titulares, el sol por la ventana, el frio escabulléndose por las cobijas, la cama despertando, los buenos días servido en tus ojos.
Ángel Elías

El clasismo chapín