Hay tardes que se recuerdan y se mantienen. Talvez tu mano tocando la mía. O la vida reflejándose en tus ojos. En donde un sinfín de multicolores que se entremezclan confabulándose para nuestra felicidad. Y me obsequiaste tu sonrisa. Cuando platicábamos. Talvez desconectados de lo que sucedía en el mundo. La dejaste escapar sin que supieras que la estaba esperando. Que cada momento estaba al asecho de tus sonrisas. Porque me gustan y me provocan. Pero también sé que no lo has notado, y por ello me las sigues regalando. Son tardes como esta, cuando, el tiempo se detiene. Y toma forma de fotografía vieja. Cuando refrescamos el momento de estar juntos. Aunque sepa que tú no lo pienses así, soy feliz en este idílico momento. Y luego, después de comer, de reír y de jugar a ser felices, cada uno toma un camino distinto. Alejado uno del otro. Pero sé que no te importa, tanto como a mí. Que no regresas a casa pensando en mí. Como yo viéndote en cada esquina. Pero a pesar de todo soy feliz, au...