Libro: ese acompañante nocturno de insomnios, que no te deja contar ovejas. Y compañero diurno que cuenta historias para no aburrirse en la vida. Redes sociales: una alimaña que come lentamente el cerebro. Cuando se visita asiduamente estas redes se logra ver como se escurre la vida frente a un computador sin que se pueda hacer nada. Es lo más horroroso que he sentido. Frío: es cuando dejas de acurrucar tus palabras en el corazón. Sueños: esos individuos que atacan de noche en el momento en el que menos protegidos estamos. Saltan a tu conciencia y la amordazan, dictan palabras para recordarlas al siguiente día. La advertencia de anoche fue: no olvides. Buses: un dinosaurios ruidoso lleno de óxido, fierros, humo negro que serpentea por la ciudad, tragando ciudadanos. Todos los dinosaurios rugen igual y algunos vomitan realidad. Billares: de estudiante me fugaba a jugar billar, comer helados y ver televisión. Era la única forma de entretenerme mientras mis amigos f...