Ahora, una de piratas
El Barcarola es un relato del escritor peruano
Eduardo Rojas Rebolledo que se incluye en la colección Vientos del Pueblo, del
Fondo de Cultura Económica.
Si de aventuras y proezas se trata, El Barcarola es
la historia que buscamos. Este relato nos lleva de la mano de dos personajes:
Barcarola y Gibas, quienes se encuentran de manera fortuita, pero que empatan
en su sueño, conocer el mar y todo lo que esto conlleva.
Aunque no solo es conocer el sonido de las olas o respirar
la brisa salada que puede dejar ese ser indomable e inexplorado ser, al que
llamamos océano. También buscan navegarlo, arrebatar sus misterios, pero
principalmente sentirse piratas en su propio barco.
Para ese fin buscan múltiples maneras de cómo llegar a él.
Se alían, se enlistan en diversos oficios, todos relacionados con el océano,
hasta que llegan a conocerlo. Pero este no es el fin, como todo en la vida, un
paso lleva a otro y de eso se trata este relato. Busca enseñarnos cómo un sueño
nos puede enfrascar en una aventura que luego se vuelve, casi sin sentirlo, en
nuestro motor de vida.
Es un relato que se mueve en los sueños, en la odisea que se
puede volver perseguir un objetivo de vida. Porque estos personajes, a pesar de
enfrentarse a la adversidad, no claudican, no dejan de vivir esa aventura.
Barcarola se mueve por el impulso que en su momento le
dieron los libros que leyó de manera ferviente: El Corsario Negro,
La isla del tesoro, Las aventuras de Robinsón Crusoe, Moby
Dick y Los viajes de Gulliver. Cada historia lo motivó en
su sueño, en cada línea encontró un vehículo para embarcarse a cada lugar que
visitaron, como llevados por un río invisible que desemboca al mar.
Barcarola y Gibas, aunque diferentes en su personalidad, ya
que uno es intrépido, aventurero y el otro sencillo y silencioso, sellan su
amistad con cada momento que pasan juntos y que complementan su historia.
Barcarola se guía por las lecturas que ha hecho y Gibas es la mano que mueve el
mundo, que hace posibles los sueños de su capitán Barcarola. Ese complemento,
el equilibrio entre el sueño y la posibilidad, encanta del relato.


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