Ir al contenido principal

Para mi amigo Otto




A petición de Otto escuchemos Frío de Jarabe de Palo 

Otto me llamó por teléfono anoche. Estaba desecho. Quien fue su novia agregó un detalle interesante a la trama. Aunque no quiso explicarme, dijo que estaba decepcionado, que lo último que tenía de ella fue hecho añicos en un par de palabras. Según parece, ella le dijo algo que todos sabíamos, no lo quiere ni un céntimo. 

Otto me causa nostalgia. En realidad, él lo único que él quería guardar de ella, según me contó, era un buen recuerdo. Una especie de caja cristalina donde almacenar lo hermoso que tenía de ella. Efectivamente hasta hace unos días, cuando se le preguntaba sobre ella, él se desenredaba en elogios y recuerdos gratos. No quise seguir indagando sobre el problema de ahora. Con verlo hecho añicos,  me imagine que lo sucedido fue un desastre. Otto, solo quería hablar y decir que la más grande frustración fue no poder defender lo último que le quedaba de ella, el recuerdo. ¿Y ahora qué?, le pregunto a mi amigo, pues nada, responde, solo espero, que ella sea feliz.

Las cosas suelen suceder de esa manera y creo comprender a mi amigo. Hoy Otto tiene  tristeza al ver sus recuerdos en un reguero de cristales en el suelo. A lo que le dije a modo tonto de consuelo, esta puede ser una oportunidad para empezar una vez más.

**************
En algún lugar de la ciudad, en un restaurante, en un punto inexacto del mundo. En ese sitio desconocido iluminado y aislado. Una mujer luce hermosa y ríe de manera exacta. Un hombre la observa y la invita a otra copa de vino. Ambos se toman de las manos, es su cumpleaños y llega un mariachi contratado para cantarle las mañanitas. La foto, el instante, la sonrisa, la felicidad. Un recuerdo atrapado en un segundo que lo recuperarán los nietos a miles de segundos de allí, en el futuro.

Otro hombre, el algún lugar de la ciudad se siente solo.


Ángel Elías

Comentarios

Las más vistas

Cincuenta años que no saben a soledad

Encontrarse con el universo de Gabriel García Márquez es uno de los fenómenos más particulares que puede ofrecer la literatura universal. Sus letras transportan al lector a ese mítico Macondo donde todo y nada sucede al mismo tiempo. Donde las horas se detiene, transcurren y regresan al antojo de sus habitantes.
Los Buendía, todos los parientes, tejen el entramado más poético de la literatura Latinoamericana desde su curiosidad por el hielo hasta el famoso vuelo de las mariposas amarillas. Cien años de soledad huele a ballenato, a Caribe, a mar, a Latinoamérica, con todos sus problemas e ingenuidades.
A 50 años de Cien años de soledad parece que esa soledad no existe porque con la lectura nos acompañamos todos los latinos, porque nos identificamos con sus colores, sus ritmos y sus reflexiones. Lo maravilloso de este texto es que al final somos nosotros los que estamos reunidos en esos relatos que hasta parecen fantásticos, tan llenos de amor, tan llenos de dulzura, pero también de reali…

Reírse solo…

Foto: www.ojodigital.com
…involucra cierto grado de complicidad interna y una energía generada por una felicidad que no se puede contener. Y sucede que se escapa a cada rato por los labios y no se puede evitar. Todos se dan cuenta, es demasiado evidente.

¿Pero, qué puede provocar este estado de satisfacción? El hombre busca desde hace mucho tiempo la felicidad y desea con toda el alma encontrarla. Y de hecho cuando la encuentra ya sea de manera fugaz, se siente feliz. La felicidad, es demasiado fugaz como para desperdiciarla, al no expresarla. ¿Cuántas veces en la vida, somos realmente felices? Seguramente su respuesta es la evidente, muy pocas veces. Entonces la búsqueda continúa, y se vuelve necesaria para vivir.

Después nos damos cuenta que la búsqueda de la felicidad, consiste en desfrutar el momento, y sobre ello, que al alcanzarla se disfrute más.

El reírse hacia nosotros, lo hacemos pocas veces. Y desbordarla, contadísimas veces. Pero la felicidad, su búsqueda, es una meta muy p…

El amor

Lo que se dice acerca de lo que se siente puede hacernos revivir el más alto de nuestros sentimientos.
por Ángel Elías Publicado en  Revista D 
Prensa Libre   13-02-2011
Muchos entran a la literatura por la puerta del amor, ya que este es uno de los temas más tratados en la narrativa y la poesía. Otros argumentan que es el más fácil. Algunos estudiantes emborronan cuadernos para crear sus primeros versos, en tanto que otros plagian a autores que nunca sabrán que sus textos terminaron en el ropero de alguna quinceañera. Los invitamos a hacer un breve recorrido por la literatura amorosa de este país. Resulta imposible abarcar tantos siglos de amor escrito en unas cuantas páginas, razón por la cual seleccionamos a algunos autores y autoras que, por su trayectoria y renombre, serán fácilmente recordados por los lectores. Si bien tal selección es arbitraria, tiene la salvedad de que contiene un sentimiento universal, para el cual sería insuficiente escribir varios miles de páginas. Así como Jos…

Apofonías IX

Suspiro: Una especie de pajarito atrapado en tus labios
Sol: El medio día perdido en tu cabello, se escabulle de vez en cuando para conocer otras latitudes, otros panoramas. Ilumina con cada sonrisa en los equinoxios y el los solsticios se escapa a jugar un rato.
Sabor: ¿Qué sabor tienen tus pensamientos en la mañana?
Libro: esa parte que extraño de ti. Que me devuelvas los libros gastados.
Resaca: Todos tenemos resacas… algunos la mantenemos toda una vida.
Ventana: esa parte que nos conecta con el exterior, donde estamos lo suficientemente seguros como para ver sin asustarnos.
Sueños: Aquello que creímos nuestro. Ovejas escapadas del cielo.
Papel: Dice que lo aguanta todo. Esa tarde lloró tu despedida.
Regalo: La regaste, pue…
Desayuno: Frijoles fritos, periódico, noticias, titulares, el sol por la ventana, el frio escabulléndose por las cobijas, la cama despertando, los buenos días servido en tus ojos.
Ángel Elías

El clasismo chapín