En la actualidad, la intimidad a quedado relegada a una nimiedad. Las nuevas tecnologías nos han acercado tanto que nos vemos nuestros defectos con una exageración exhibicionista. Esto viene a colación porque después de estar unos meses con una cuenta de Facebook la he cerrado. Las razones son variadas, pero la principal es la fastidiosa necesidad de la gente por figurar. Es un espejo de egolatría y vanidad desproporcionado. Agregándole lo vacío que pueden llegar a ser los comentarios dentro de esta red. Personas a las que consideraba serias resultan ser quienes utilizan la red para llenarla de vaciedades. Yo atribuyo el fenómeno, a la extraña necesidad de expresarse, ya sea por vanidad o por no desactualizar su perfil. Evidentemente nadie puede juzgar cómo la gente utiliza su tiempo, pero las redes sociales dejan en evidencia lo más oscuro del ser humano, por su exceso de voracidad. Les escarban tanto que terminan por exponerse totalmente. Las redes sociales como fenómeno de estudi...