Un grupo de cofrades aparecen entre los callejones del pueblo. Presurosos recorren las calles y las aceras del lugar. Tocan un tambor con frecuencia al llegar a cada esquina. Algunas puertas se abren para dejar entrar el viento del 25 de diciembre. Se mezcla con los residuos de pólvora, olor de pino y ponche de la noche anterior. Los cofrades ingresan presurosos acelerando el sonido de aquel tambor. Ven por todos lados, bajo las camas, atrás de las puertas, sobre las ventanas, bajo los techos. El pesebre luce vacío. Los cofrades se despiden y salen rápidamente. Solo ven un pequeño cruzar la esquina. Y sigue la percusión. El niño Dios se les ha escapado nuevamente. ************* La fogata iluminaba su rostro. A lo lejos se escuchaba una serie de petardos que estremecían el ambiente por momentos. Sus pequeñas y delicadas manos sostenían una estrellita que se al consumirse le sacaba una sonrisa. ¿Cuál era el deseo de este año? ************** Antes de las doce de la noch...