El actor sale rodeado de militares y policías, en una conferencia de prensa en la que anuncia el fin del trabajo de la Cicig en Guatemala. Ya de por sí esta escena pinta mal. El actor tiene antejuicios contra él y su partido, un proceso por financiamiento ilícito. El mismo partido que lo llevó al poder y que pareciera se encuentra sumergido en la mafia política más oscura. ¿Qué le hace falta a Morales para convertirse en un dictador de un país bananero? Revelarse contra la ONU y sacar a la misión que se encargaba de investigarlo y este día lo hizo. La inestabilidad de un país como Guatemala se debe principalmente al actuar oscilatorio e imprudente de un actor que no tiene la más mínima idea de lo que es gobernar. Jimmy solo vela por no terminar tras las rejas, vela por la impunidad y que eso le cueste años de institucionalidad al país. Fue fácil pedir el respeto a la institución política del país y apelar al debido proceso cuando a él le convenía, ahora es diferente...