Ir al contenido principal

Textos Zip XXIV


Veamos, es un poco difícil escribir sin rumbo. Puedo escribir sobre política, sobre arte, sobre uno que otro amor frustrado, para variar, pero no. Parece que las palabras no fluyen en este fin de semana. Hay muchas cosas de qué conversar, por ejemplo, mi amigo Otto está en Argentina, o despotricar un poco contra el consumismo de estas fechas.
Sin embargo, nada me reconforta, el país está hecho un lío, las autoridades dan la seguridad de un bebé en una cuerda floja y el mundo simplemente esta patas arriba. 

Seremos propositivos, pensemos que este es un gran país y que si yo cambio mi mundo cambia y esas cosas new age.

Comencemos... todos sabemos que en este país pasan cosas malas, pero por qué ver ese lunar dentro de lo maravilloso que tiene el mundo. No seamos de esos pesimistas que ven el vaso vacío, veamos el vaso lleno de oportunidades, ya que estamos en el mejor país del mundo. Pasan cosas malas, pero… eso solo le pasan a las gentes que hacen cosas malas. Si yo soy bueno no me pasan cosas malas. Es solo cosa de emitir buena vibra. De enviar las mejores energías y las cosas cambian. En esta navidad regala buenas intensiones y que las cosas malas, que no pasan en este país de la eterna primavera, se alejen y que estas fechas te llenen de energía.

*********
 Hay cosas que no funcionan. Se acaba el gas a media pendiente. El auto se apaga y todos pitan detrás del carro. El cambio. Un sonido extrañamente raro y premonitorio. Los autos no dejarán de pitar por un buen rato.

*************
Solo hay dos cosas que arreglan este país. Tu sonrisa, ah, y tu sonrisa.

**************
Es un miedo espantoso ante la hoja en blanco. Que se disipa lentamente cuando se inunda de letras el horizonte. El pánico viene luego, cuando te das cuenta que lo escrito es lo más íntimo que tiene tu mente.

**********
Es casi navidad, todos lo anuncian, desde los regalos hasta las posadas dicen que se debe estar alegre. Todos lo estamos, unos menos que los otros. Hay distancia entre nuestras palabras y nuestros actos. Ambos lo sabemos y una navidad más, lo callamos.

Ángel Elías

Comentarios

Las más vistas

Cincuenta años que no saben a soledad

Encontrarse con el universo de Gabriel García Márquez es uno de los fenómenos más particulares que puede ofrecer la literatura universal. Sus letras transportan al lector a ese mítico Macondo donde todo y nada sucede al mismo tiempo. Donde las horas se detiene, transcurren y regresan al antojo de sus habitantes.
Los Buendía, todos los parientes, tejen el entramado más poético de la literatura Latinoamericana desde su curiosidad por el hielo hasta el famoso vuelo de las mariposas amarillas. Cien años de soledad huele a ballenato, a Caribe, a mar, a Latinoamérica, con todos sus problemas e ingenuidades.
A 50 años de Cien años de soledad parece que esa soledad no existe porque con la lectura nos acompañamos todos los latinos, porque nos identificamos con sus colores, sus ritmos y sus reflexiones. Lo maravilloso de este texto es que al final somos nosotros los que estamos reunidos en esos relatos que hasta parecen fantásticos, tan llenos de amor, tan llenos de dulzura, pero también de reali…

Reírse solo…

Foto: www.ojodigital.com
…involucra cierto grado de complicidad interna y una energía generada por una felicidad que no se puede contener. Y sucede que se escapa a cada rato por los labios y no se puede evitar. Todos se dan cuenta, es demasiado evidente.

¿Pero, qué puede provocar este estado de satisfacción? El hombre busca desde hace mucho tiempo la felicidad y desea con toda el alma encontrarla. Y de hecho cuando la encuentra ya sea de manera fugaz, se siente feliz. La felicidad, es demasiado fugaz como para desperdiciarla, al no expresarla. ¿Cuántas veces en la vida, somos realmente felices? Seguramente su respuesta es la evidente, muy pocas veces. Entonces la búsqueda continúa, y se vuelve necesaria para vivir.

Después nos damos cuenta que la búsqueda de la felicidad, consiste en desfrutar el momento, y sobre ello, que al alcanzarla se disfrute más.

El reírse hacia nosotros, lo hacemos pocas veces. Y desbordarla, contadísimas veces. Pero la felicidad, su búsqueda, es una meta muy p…

El amor

Lo que se dice acerca de lo que se siente puede hacernos revivir el más alto de nuestros sentimientos.
por Ángel Elías Publicado en  Revista D 
Prensa Libre   13-02-2011
Muchos entran a la literatura por la puerta del amor, ya que este es uno de los temas más tratados en la narrativa y la poesía. Otros argumentan que es el más fácil. Algunos estudiantes emborronan cuadernos para crear sus primeros versos, en tanto que otros plagian a autores que nunca sabrán que sus textos terminaron en el ropero de alguna quinceañera. Los invitamos a hacer un breve recorrido por la literatura amorosa de este país. Resulta imposible abarcar tantos siglos de amor escrito en unas cuantas páginas, razón por la cual seleccionamos a algunos autores y autoras que, por su trayectoria y renombre, serán fácilmente recordados por los lectores. Si bien tal selección es arbitraria, tiene la salvedad de que contiene un sentimiento universal, para el cual sería insuficiente escribir varios miles de páginas. Así como Jos…

Apofonías IX

Suspiro: Una especie de pajarito atrapado en tus labios
Sol: El medio día perdido en tu cabello, se escabulle de vez en cuando para conocer otras latitudes, otros panoramas. Ilumina con cada sonrisa en los equinoxios y el los solsticios se escapa a jugar un rato.
Sabor: ¿Qué sabor tienen tus pensamientos en la mañana?
Libro: esa parte que extraño de ti. Que me devuelvas los libros gastados.
Resaca: Todos tenemos resacas… algunos la mantenemos toda una vida.
Ventana: esa parte que nos conecta con el exterior, donde estamos lo suficientemente seguros como para ver sin asustarnos.
Sueños: Aquello que creímos nuestro. Ovejas escapadas del cielo.
Papel: Dice que lo aguanta todo. Esa tarde lloró tu despedida.
Regalo: La regaste, pue…
Desayuno: Frijoles fritos, periódico, noticias, titulares, el sol por la ventana, el frio escabulléndose por las cobijas, la cama despertando, los buenos días servido en tus ojos.
Ángel Elías

El clasismo chapín