Ir al contenido principal

Blues de martes



Todo empezó en un viernes, tal vez de noche o de madrugada, a lo mejor un martes, pero comenzó. Un paso en la oscuridad para no tropezar con los recuerdos tirados en la habitación. Afuera en la sala un vaso sin agua que llevaba algunas horas de haberse usado. Afuera, en la calle, uno que otro auto pasando en la avenida. El teléfono insistía con su repique. ¿Quién puede llamar a estas horas de la noche? Nadie tiene esa respuesta hasta ver la pantalla que ilumina la noche. Es ella, con la tranquilidad que le da su insomnio. Me dijo hola, ¿Cómo estás?

Entonces supe que mi sueño había cambiado, que en algún momento remoto necesitó hablar conmigo. No estaba borracha, solo se quedó hasta altas horas de la noche pintando en la sala de su casa (meses después vi el cuadro colgado en las escaleras que iban a su habitación), algunos árboles y ríos se agolparon en sus bosquejos. Me quebró el sueño, lo tomó y se lo escondió entre la blusa. Era evidente, esa noche no me la devolvería y yo tampoco la tomaría.

Conversamos, como si estuviéramos en un café parisino a las cuatro de la tarde. En una apacible charla que se extendió algunas horas –cosa que habrá agradecido la compañía telefónica –hablamos de cualquier cosa que hablan dos desconocidos que solo quieren sentirse acompañados. ¿De qué conversamos esa noche? ¿Lo recuerdas?

Debimos grabar alguna, tú de tu lado de la cama y yo del mío, tú de tu lado del mundo y yo del mío, compartiendo las posibilidades que nos da la seguridad de la madrugada y separados por kilómetros de sueños.

Tal vez nos amaneció, no lo recuerdo, solo sé que no quería dormir una vez más sin ti. Supe que no podría conciliar el sueño sin tener que hablarte antes de dormir para saber cómo estuvo tu día.

Pero todo pasa, como la madrugada, como la noche, como las horas y ya pasó todo el tiempo para despedirnos, en un tren, en un avión, en un punto donde esa madrugada se convirtió en alba, y ese desvelo mío, solo fue un momento de insomnio tuyo. 

Ángel Elías

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Otro día de duelo nacional

Guatemala se sumerge en pozo profundo, casi sin fondo. El 8 de marzo de 2017 tendrá que ser una fecha que se recuerde por la muerte de más de una veintena de niñas y jovencitas quemadas en una casa hogar, algo que solo en Guatemala pareciera que sucede.
Este día también se conmemora el Día internacional de la mujer. De esa fecha se recuerda la lucha de mujeres por obtener derechos, que el 25 de marzo de 1911 desembocó en el incendio de la fábrica Triangle Shirtwaist, en Nueva York. Mismo que provocó la muerte de 146 trabajadoras que buscaban mejores condiciones de trabajo.
Un caso similar sucedió en Guatemala, 106 años después. Niñas y jóvenes buscaron ser escuchadas frente a los maltratos que sufrían en el Hogar seguro Virgen de la Asunción y murieron calcinadas por las llamas que aún no se ha esclarecido cómo aparecieron en el recinto. Lo que sí se sabe es el resultado, muerte y desolación, dos palabras tan comunes en Guatemala.
Esto es simplemente inconcebible, la muerte debe parar…

Por si dudaban que Arjona fuera chapín

Ricardo Arjona tuvo un momento incómodo en una entrevista televisada por CNN. Esta no le gustó, se levantó durante el corte y se fue como niño a medio berrinche. Correcto o no, lo hizo.

Lo que es cierto es que le llovieron tanto detractores como fanes y la eterna pelea entre el talento o la falta este se tomó como el tema principal sobre esa actuación.

Arjona tiene una simple razón para no dar entrevistas a medios guatemaltecos, aún se siente dolido por el trato que recibió cuando no era lo “suficientemente famoso”, eso y un par de incidentes que nunca salieron a la luz. Este hecho lo ha vuelto uno de los personajes más escurridizo entre los periodistas guatemaltecos.
Arjona se ofendió con el periodista Camilo Egaña de CNN porque este le dijo que no había escuchado su disco, pero que le interesaba la entrevista para conocer su opinión sobre lo que decían sus detractores de las letras de toda su producción (tema por demás sensible para el creador de Señora de las cuatro décadas).
Arjona si…

Campanas

Un rumor que atraviesa el tiempo
Por Ángel Elías Publicado Revista D Prensa Libre 27/02/2011
Un sonido particular hace que una señora pare en su labor cotidiana, incline la cabeza y se santigüe. Es la melodiosa algarabía que se escucha en todos los barrios de la vieja Guatemala de la Asunción. Son finales del siglo XIX en Guatemala y nada es más profundo que la voz de la Chepona al mediodía. 

Casi todas las ciudades del mundo se reconocen por sus sonidos particulares. Son ese bamboleo de piezas de bronce desde una torre que anuncian el alba, la tarde o el ocaso. Otras veces, un sonido un más discreto desde una carretilla de helados que es el llamado más dulce de nuestra niñez. Las campanas son los acompañantes sonoros  que custodian cotidianamente a nuestras ciudades. Existen campanas para un sinfín de actividades; desde llamar a reuniones eclesiásticas hasta correr por un helado en las plazas nuestras urbes.
Las Campanas tienen una historia particular. Son los anunciantes por excelencia. …