Las facturas por pagar de Jimmy

Foto ElPeriódico Guatemala
La cuenta del Jimmy Morales concluyó. Nada de lo que haga a partir de este momento es legítimo ni avalado, simplemente su periodo terminó, es un presidente de un país que solo existe en su mente, porque ni por asomo representó a quienes votaron por él.

Y es que Morales perdió credibilidad y deja al país sumergido en una incógnita más grande de lo que la encontró, deja a electores sin esperanza y sumidos en una gran desconfianza, tuvo todas oportunidades para dejar el cimiento de una nueva nación, pero todos sabemos que la mediocridad es grande y la ignorancia, mala consejera.

Morales en la celebración de independencia tuvo que suspenderla, probablemente sea la primera vez que pasa eso en muchos años y probablemente sea la primera vez que sucede. Morales perdió simbólicamente la presidencia por un pueblo que se encuentra furioso por su tonto actuar. No hubo celebración de independencia, no hubo desfile, no hubo homenajes ni saludos al presidente simplemente porque no hay presidente.

Previo a la convocatoria de paro nacional poco a poco diversas organizaciones se unen a la protesta cansados de nivel de ineptitud e inoperancia de este desgobierno fantoche. Sus votantes irán con justa razón a exigir su dimisión, por la falta de hombría para enfrentar sus problemas y por anteponer sus intereses personales a los de toda una nación. ¿Ni corrupto ni ladrón? Resultó ser mucho más que eso, resultó un remedo de actor presidencial, resultó ser un tipo que no merecía llamarse presidente.

Muchos sectores están dispuestos a clamar su renuncia y pedir que de paso se retiren los diputados, están buscando que la corrupción termine y que los congresistas dejen de velar por sus intereses. Ahora, Morales ya no es gobernante, perdió la batalla en la que debía defender con hechos sus actos. Simplemente salió a llorar y quejarse porque, según él, Cicig lo perseguía porque quería cambiar a la fiscal porque no le cae bien. Morales tiene amarrada la cola, porque sus parientes están a un paso de la cárcel y él, si pierde su inmunidad, caerá también por enriquecimiento ilícito. Poca cosa ¿no?

Ahora los diputados salen a tratar de enmendar la página retractándose de sus leyes a favor de la impunidad, pero la población ya no quiere arrepentimientos, quiere su dimisión y eso exigirán. Este acto no pelea con la constitucionalidad, porque los manifestantes buscarán que el congreso tenga nuevos elementos, aunque no serán los ideales, sí llegarán condicionados para reformar la Ley Electoral y de Partidos Políticos y buscando una Asamblea Nacional Constituyente para, por fin, armar un paquete de leyes ideales para las nuevas exigencias nacionales.

Los diputados pelearán hasta el último minuto, pero al igual que el presidente, tiene una imagen cada vez más desgastada y los verdaderos rostros se descubren. Serán días interesantes para Guatemala y se tendrá una segunda oportunidad para lograr nuevas reglas de juego, en una democracia que apenas está intentando serlo.

Los guatemaltecos tendrán en sus manos el destino del país, veamos si al final se logra cambiar el rumbo hacia nuevos horizontes y que Morales por fin acepte que fue un presidente por error.


Ángel Elías

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