La mañana del sábado doce de noviembre de 2005 en el municipio de San Martín Jilotepeque sus habitantes no se imaginaban lo que estaba a punto de suceder. Resulta que la noche anterior, se celebró la feria patronal, por lo que las actividades del sábado se vieron suspendidas por el feriado del día anterior. Esta situación fue aprovechada por algunas personas, en su mayoría jóvenes, que desde muy temprano llegaron a invadir el cerrito del Calvario local. Ya la mañana estaba transcurrida y sobre el atrio ya tenían un par de bocinas, una mesa, varias sillas dispuestas para un público y un par de micrófonos. La expectativa local acerca de lo que pretendían estos jóvenes era evidente, la gente se acercaba y preguntaba. Los vecinos del lugar salían a sus puertas y estaban pendientes de cada movimiento en las cercanías de sus casas. El escenario para la fechoría se preparaba. Pero ¿qué se pretendía con este montaje? La mañana se diluía con el trascurso de las horas, mientras se acercaba el mo...