Ya se escuchan las campanitas que cada fin de año, y se escucha sin parar. –que faltan tantos días para el mes o la época más linda del año. –que felices fiestas y felices pascuas. Llega diciembre con su nieve artificial, sus lucecitas de colores y el olor a pólvora quemada. Llega Santa con sus renos de narices rojas y lleno de regalos de cartón. Encontramos nieve de duroport, y arbolitos plásticos. Abrigos para el frío y oferta de licores con muchachas de minifalda vestidas como Santa. No me gusta Diciembre, me parece tan comprado, tan planeado, tan servil al consumo. Pareciera que por alguna extraña razón se tiene que ser bueno, como si por arte de magia todo el mundo cambiara, pero no cambia, solo muta. Por eso prefiero noviembre. Por sus colores, por sus sabores, por sus olores. Por su fiambre, por sus barriletes, por su batido caliente en la plaza del pueblo. Por su aire invernal que no hiela tanto como el de diciembre. Noviembre es mi mes preferido del año. Por sus cielos limpios...