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Capitán América.

Cuando veo la propaganda de Otto Pérez Molina, me parece ver un comic del Capitán América. Que en todo caso no debería ser candidato a la presidencia de Guatemala, y debería tener su serie de televisión, así como los Power Ranger.

Existe un muy comentado anuncio donde diversas personas hablan de las bondades de Pérez Molina. Un anuncio muy bien trabajado, me recuerda los anuncios de detergentes. Aunque particularmente, un anuncio así no termina de convencerme. En el caso de Álvaro Colom, sus anuncios, evidentemente manejados por la casa publicitaria de GANA, no logran levantar vuelo.

En una de las declaraciones Rafael Espada vice presidenciable de Colom, no puede explicarse cómo el guatemalteco puede inclinarse a favor de un militar con un pasado cuestionable. Ahora no me vengan con que los militares mayores de 30 años son unas mansas palomas.
Y lo que Espada no logra explicar pasa por no querer ver el más evidente problema que afronta el guatemalteco, especialmente el capitalino, la inseguridad. Una inseguridad que mediáticamente ha sabido utilizar Pérez Molina, para sus propósitos. También donde Colom siempre ha tenido perdida la batalla. La capital. Al capitalino no le interesa, por ahora, si el general mató poblaciones enteras, si lo mismo ofrece a los delincuentes. El capitalino tiene una visión retorcida de la historia y se deja encandilar por el absurdo ofrecimiento de mano dura. Como que algo así fuera de soplar y hacer botellas. El Capitán América defiende los intereses del pueblo aún a costa de sus vidas.

Esta última ronda se pondrá interesante por la polarización de los sectores. Todos llevados por las cancioncitas y los ofrecimientos absurdos.

El ciudadano común está cansado de la violencia imperante. La inseguridad es una prioridad. Aunque no se dé cuenta que ésta es consecuencia de una economía decadente y de políticas neoliberales aplicadas a un pueblo que no logró superar muy bien la guerra fría. Entonces pretendemos que venga el Capitán América a sacarnos de la miseria cuándo él mismo nos sumergió en ella.

Porque no se recuerda que la violencia que vivimos es una constante. Y que son residuos de una guerra donde quedamos en medio. Sin poder opinar. Pero ya la historia nos da cuenta de que somos un país que gusta de soluciones rápidas y radicales.

-Hay que matar a los mareros. Aplicarles el rigor de la ley. -Son frases que se le escapan al guatemalteco que no entendió muy bien qué eso nunca fue una solución. Y que esas medidas cortoplacistas son contraproducentes.

Con el pasar de la campaña veo reuniones de ambos partidos políticos. Y veo que siempre llegan tarde al encuentro con sus seguidores. Y no les importa. Aunque esos seguidores hayan recorrido barrancos y caminos rurales para ver a su candidato. Y llega este patético representante del pueblo, sudando y subiendo a la tarima sólo para tirarle pestes a su contrincante. Luego se va y no lo vuelven a ver nunca. Entonces, quién vela por el interés del ciudadano común. El sistema político en el país se mueve por intereses y apesta. Entonces, pareciera que votar no vale la pena. Aunque por alguna extraña razón muchos aún soñamos que con nuestro voto termine esta payasada a la que llamamos democracia.

El guatemalteco tiene un compromiso serio. Por un lado y un candidato comprometido hasta las botas y otro con un pasado cuestionable. La elección será la de siempre; el que no sea tan malo. Aunque a estas alturas eso, es jugar a la ruleta rusa.

Ángel Elías

Comentarios

WARATE dijo…
HAY ANGEL QUE DIFICIL DECISION ES ESTA DE VOTAR POR ALGUIEN COMO TU DICES NOS DAN ESCALOFRIOS SOLO DE IMAGINAR QUIEN PUEDA QUEDAR, Y AHORA NO SE PUEDE VOTAR NULO POR QUE AL FINAL ENTONCES ALGUIEN DECIDE POR UNO...
SALUDITOS :-) !Y ALEGRATE ES UN GRAN RECORRIDO EL QUE HAS DADO AL SALIR DE LA U! !EN HORA BUENA!
Angel Elías dijo…
Gracias Blanquita. Espero pdamso vernos en la U otro dia.

Total las cosas en Guate no puedenv ariar mucho en 4 años no pidamos milagros.
Angel, tu blog es muy bueno

Te invito a leer el mio

http://cuentospajeros.blogspot.com/
Rorrohllens dijo…
Felicidades desde España, por tu blog.

Me gustaría dar mi modesta opinión al respecto de las elecciones próximas en Guatemala, creo como tú bien dices, que la inseguridad no se resuelve con mano dura, y que es un problema generado por las políticas económicas. Considero que un presidente militar dificilmente va a solucionar los problemas de ningún país, a no ser, que se quite el traje verde, y se dedique a preguntar a los ciudadanos cuales son sus verdaderos problemas.

Suerte con la elección final...
Anónimo dijo…
la suerte esta tirada. espero que los dados seran benevolos con el pais.
de todos modos esperamos que el guatemalteco no guste de la bota militar sobre nuestras cabezas.
Anónimo dijo…
"Hay que matar a los mareros". ¡Wow! Eso suena casi tan horroro y sencillo como decir que hay que matar a todos los perros callejeros. Con la única excepción que al perro con una patada lo quitas de tu camino.

Entiendo que miremos en los mareros la causa de muchos de los males que aquejan a quienes viven en barriadas; mientras que sirven de entretención para quienes disfrutan de la pérfida emoción de ver cuantos hombres murieron esa tarde según el reporte del noticiero.

Pero, ¿en serio hay que matarlos? Que fácil es decirlo. En Brasil y muchas otras ciudades del mundo decidieron hacer esto. Con autorización legal se organizaban y continúan organizando escuadrones de muerte que atacan las grandes concentraciones de mareros. Peor aún, se premia a los policías que heróicamente lograron matar a la mayor cantidad de seres humanos y a la vez gastaron menos balas en su acto.

Si consideramos que es necesario matarlos, tan sólo nos falta pedir que se legalice y premie el asesinato de mareros en Guatemala. Total, al menos ya no tendremos que ver los ridículos premios del Banco Industrial a grandes empresarios...

Total, son mareros... no son hombres ni mujeres con familia que viven en la desesperanza y la frustración.

Mientras sufrimos, ahora seguramente esta muriendo un marero y una familia llora en la miseria de un hogar en Guatemala.

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