Al llegar a la parada del bus, la vi. Con una chaqueta azul y una bufanda roja. Llovía fuertemente en la ciudad. Me había atrasado unos minutos porque mi jefe me pidió unos informes a última hora. Es costumbre de los jefes hacer ese tipo de cosas. A veces pienso que lo hacen para fastidiar a sus trabajadores. Por lo tanto sabía que tenía que esperar unos minutos en aquella parada. Ella parecía alguien agradable. Aunque su rostro tenía un extraño gesto de lejanía. Todos en esta ciudad están ausentes. Pero ella lo estaba un poco más. Siempre lo he dicho, las chicas bonitas no se meten a problema con tipos como yo. Ella me sonrió, y volvió a su lejanía. Me le acerqué y le pedí un cigarrillo. Realmente pudo ser cualquier cosa, a pesar de que no fumo, no quise parecer mojigato o tonto pidiéndole la hora. He visto que así lo hacen en el cine. No tengo, pero… tengo frío, respondió. No me esperaba esa respuesta. Si solo había pedido un cigarrillo. Aunque cualquier cosa es buena para hacer con...