Esta tarde aterricé en mis recuerdos. Por equivocarme en la parada del bus bajé frente a un restaurante donde tenía años de no pasar. Es más, poco recordaba que se encontraba allí. Resulta que cuando era pequeño solía pasar las vacaciones con mis padrinos en la capital de Guatemala. Eran tres semanas de videojuegos, hamburguesas y tv por cable. Cosas que en el pueblito no tenía. Entonces me encandilaba con esa gran ciudad de colores. Recuerdo que subía a la terraza de la casa para intentar ver los juegos de Playland Park; cosa imposible ya que nos separaban como 10 km. Mis tíos vivían en la carretera que sale hacia el Pacífico. Tenían membrecía de club y todo. Yo solo llegaba a jugar con mi primo. En uno de mis últimos viajes me llevaron a un restaurante que no conocía y al que casualmente me encuentro una vez más. ¿Su especialidad? El Torito. Juro que yo pensé en ese momento que me pasarían un animal vivo. Mi primo se encargó de explicarme que...