Son divertidos sus correos electrónicos, hilarantes. Tiene un fantástico humor. Un poco irónico, un poco dulce, un poco sensible. Me sorprende la facilidad con la que me responde. Sabe cual es el punto básico de la risa, algo muy difícil de encontrar en alguien Las semanas deberían tener más días. El día más horas y mi suerte más correos así, imagino. Nada mejor que suponer a una mujer respondiendo con sagacidad a una seguidilla de mordaces comentarios, todos relacionados al tiempo y de cómo estirarlo. No sé nada de ella, pero es como si lo supiera. Me interesa conocer un poco sobre las cosas que pasa, lo que la rodea. En ese afán extraño por entablar amistad. Es algo hermoso platicar un poco de ella. Desde hace unos días intercambiamos correo. Otro par después, el número de teléfono. Claro, me gusta escribir, me siento más cómodo platicar por medio electrónico. Si viviéramos en la época colonial o algo así, yo estaría en el atlántico norte y ella en alguna isla en el Carib...