Ir al contenido principal

Léase en caso de Emergencia.


Por Ángel Elías

Conseguir poesía de Luis Eduardo Rivera, es una tarea que vale la pena. Prolífico escritor, nace en Guatemala para luego mudarse a París, Francia, donde ahora reside. Nace en 1949, su primer poemario Servicios Ejemplares se publica en México en el año 1978.

Publica en el año 1991 el libro de poemas Salida de Emergencia. Dentro del libro encontramos la lucha de un poeta, por conseguir una voz. Un poeta que a pesar de todo confía en el amor y se apasiona por describirlo en todas sus facetas. Las lúgubres y las alegres. En un poema logra desencarnarse poco a poco. Otras veces simplemente recorre su propia soledad. Una soledad basada en la vida cosmopolita de Europa, o tal vez en la vida rural del Latinoamérica. Que a la larga viene siendo una soledad con los mismos resultados. En ese caso poesía.

Su voz circula en nombre de la poesía y de la literatura. Contiene un gran significado como una explicación de la realidad que circunda al poeta.

Alguien me delató a los comisarios
y empezó la función
mi mejor amigo me acusó públicamente
alzando enardecido mis poemas
y señalando con escándalo cada uno de mis versos…
Rivera de alguna manera trata de explicarse y justificar la realidad que lo golpea, que mejor alimento al alma que la poesía. O por lo menos que mejor forma de explicar la realidad que con un oscuro poema que al fin de cuentas puede parecer más claro que la misma vida. Muchas veces en nombre del amor o antes de la muerte:

laméntate de los besos
que nunca llegaron a su destino
de las caricias
que se quedaron mordiéndote las manos
laméntate por aquel entrañable cadáver
enterrado bajo tu cobardía
por el miedo procreado en todos tu relojes
que hora tras hora muerte tras muerte
fue devorando tus gestos(…)

Lleno, en todo caso, de una poesía denunciante.
Dividido en tres partes: Señas, Inscripciones y Sueños Fatuos. Cada parte de Salida de Emergencia marca una pausa y un nuevo aliento dentro de la poética del autor. El primero denunciante, el segundo, un juego de confidencias, y el tercero, un experimento en collage de su poesía.


Me disculpo

por luchar con las armas
erradas
por no ofrecerte más
que estos sucios retazos
de palabras desnudas
de secretos complots
desbaratados.
(…) por mi cabeza
Repleta
de pensamientos
confusos
y por tratar de escribir
para ti
estas líneas de mala poesía
amor mío
me disculpo.

Luis Eduardo con su poesía genera una ternura sostenida por la imposibilidad del hombre de no ser más allá de un simple poeta, o en palabras del poema anterior, de un mal poeta.
El poeta realiza una especie experimento cuando realiza un verso. De esa manera Rivera, se mantiene en su laboratorio haciendo fórmulas con las palabras y esperando que no explote dejándole las paredes llenas con restos de ideas y palabras. Por ello Sueños Fatuos, viene a ser esa bella estampa que termina después de la explosión. Algunas veces incomprensible otras veces certero:

escribir la palabra
imprecisa
siempre exacta y única
escribir
la palabra que nombre sin nombrar
la palabra eternamente
nueva
como el mundo
escribir
tan sólo la palabra
VIDA
para después morir
tranquila
mente.

Luis Eduardo Rivera se mantiene expectante frente a la poesía. Su poética muy poco explorada en estas latitudes del mundo, que en un principio fueron sus latitudes, merece en definitiva, colocarse para su estudio y disfrute. La soltura y sencillez de su poesía no debe engañarnos. Existe dentro de sus libros un poco de filosofía y reflexión. Algunas veces ácida y otras dulcemente irónicas. Pero que en esa simbiosis logra su cometido, dejarnos esa sensación agridulce en la boca. Únicamente comparable con los pasajes cotidianos de la vida.


Entre otras de sus publicaciones se encuentra Las Voces y los Días, Editorial Cultura de Guatemala. Movimientos por Editorial Óscar de León Palacios (Guatemala), en una edición bastante cómoda que, con suerte, aún se puede conseguir. Su novela Velador de Noche/ Soñador de Día, Óscar de León palacios, es una obra que vale la pena adquirir, a modo de diario nos lleva por las vicisitudes de Tato, el cuidador de un hotel parisino con ínfulas de escritor. Sin olvidar un referente literario, para aquellos que deseen conocer sobre literatura, el Oficio del Lector , por Editorial Cultura (1994) En la actualidad su último libro: Fechas Inciertas (2007), se editó en España. Y se puede conseguir con la Editorial Regional de Extremadura, en aquel país ibérico.
Luis Eduardo Rivera es un referente bibliográfico, de alguna manera desconocido en Guatemala, que se debe tener dentro de la biblioteca personal. Una adquisición de la que seguramente no se arrepentirá.

Final de Cuentas
A emilia
Y a sus ojos
Vasco-cátalo-andaluces
En todos estos años
nos has encontrado el cofre al pie del arcoíris
ni has probado el maná
ni has posado los pies sobre la tierra
prometida

Entonces te preguntarás si habrá valido la pena
este abandono
si por lo menos
han echado raíces tus palabras

Tus pensamientos
sudan olor a sexo
a historias mutiladas
a nombres olvidos entre remordimientos agonizando
bajo fechas inciertas
bajo papeles húmedos dispersos por el tiempo
(afectos que se quedan a mitad del abrazo
amores
que no alcanzan siquiera a agitar un adiós)

Acumulados tantos folios inútiles
te preguntas si acaso no has terminado
por cubrir de lastre tus propósitos
confundiendo prudencia con ternura

Sexo/ droga/ palabra
Las letras te traiciona
escriben al revés tus deseos
y al final estás solo
sigues estando solo
donde vayas

(hoy 20 de agosto en el ático de una oscura
pensión de las ramplas
repito el mismo gesto solitario que mañana
iniciaré frente a un espejo en blanco)

Luis Eduardo Rivera

Comentarios

Cristian Mejia dijo…
Me gusto, lo que lei tanto del poeta como el que reporta, donde consigo algo mas de el, si no no seas malo publicate otros poemas, estan buenisimos, simples sin barroquismos excelsios. Pero medulares en topicos. Saludos
Angel Elías dijo…
Cristian, es cierto una de las cualidades de este poeta es la franqueza en cada uno de ellos.

No puedo publicar más pomeas de él, lo siento no es mi objetivo mas alla de un acercamiento a su noble poesìa aunque no sería mala idea de que consiguieras algo de él en guatemala.

te dejo la espinita.

Las más vistas

Cincuenta años que no saben a soledad

Encontrarse con el universo de Gabriel García Márquez es uno de los fenómenos más particulares que puede ofrecer la literatura universal. Sus letras transportan al lector a ese mítico Macondo donde todo y nada sucede al mismo tiempo. Donde las horas se detiene, transcurren y regresan al antojo de sus habitantes.
Los Buendía, todos los parientes, tejen el entramado más poético de la literatura Latinoamericana desde su curiosidad por el hielo hasta el famoso vuelo de las mariposas amarillas. Cien años de soledad huele a ballenato, a Caribe, a mar, a Latinoamérica, con todos sus problemas e ingenuidades.
A 50 años de Cien años de soledad parece que esa soledad no existe porque con la lectura nos acompañamos todos los latinos, porque nos identificamos con sus colores, sus ritmos y sus reflexiones. Lo maravilloso de este texto es que al final somos nosotros los que estamos reunidos en esos relatos que hasta parecen fantásticos, tan llenos de amor, tan llenos de dulzura, pero también de reali…

Reírse solo…

Foto: www.ojodigital.com
…involucra cierto grado de complicidad interna y una energía generada por una felicidad que no se puede contener. Y sucede que se escapa a cada rato por los labios y no se puede evitar. Todos se dan cuenta, es demasiado evidente.

¿Pero, qué puede provocar este estado de satisfacción? El hombre busca desde hace mucho tiempo la felicidad y desea con toda el alma encontrarla. Y de hecho cuando la encuentra ya sea de manera fugaz, se siente feliz. La felicidad, es demasiado fugaz como para desperdiciarla, al no expresarla. ¿Cuántas veces en la vida, somos realmente felices? Seguramente su respuesta es la evidente, muy pocas veces. Entonces la búsqueda continúa, y se vuelve necesaria para vivir.

Después nos damos cuenta que la búsqueda de la felicidad, consiste en desfrutar el momento, y sobre ello, que al alcanzarla se disfrute más.

El reírse hacia nosotros, lo hacemos pocas veces. Y desbordarla, contadísimas veces. Pero la felicidad, su búsqueda, es una meta muy p…

El amor

Lo que se dice acerca de lo que se siente puede hacernos revivir el más alto de nuestros sentimientos.
por Ángel Elías Publicado en  Revista D 
Prensa Libre   13-02-2011
Muchos entran a la literatura por la puerta del amor, ya que este es uno de los temas más tratados en la narrativa y la poesía. Otros argumentan que es el más fácil. Algunos estudiantes emborronan cuadernos para crear sus primeros versos, en tanto que otros plagian a autores que nunca sabrán que sus textos terminaron en el ropero de alguna quinceañera. Los invitamos a hacer un breve recorrido por la literatura amorosa de este país. Resulta imposible abarcar tantos siglos de amor escrito en unas cuantas páginas, razón por la cual seleccionamos a algunos autores y autoras que, por su trayectoria y renombre, serán fácilmente recordados por los lectores. Si bien tal selección es arbitraria, tiene la salvedad de que contiene un sentimiento universal, para el cual sería insuficiente escribir varios miles de páginas. Así como Jos…

Apofonías IX

Suspiro: Una especie de pajarito atrapado en tus labios
Sol: El medio día perdido en tu cabello, se escabulle de vez en cuando para conocer otras latitudes, otros panoramas. Ilumina con cada sonrisa en los equinoxios y el los solsticios se escapa a jugar un rato.
Sabor: ¿Qué sabor tienen tus pensamientos en la mañana?
Libro: esa parte que extraño de ti. Que me devuelvas los libros gastados.
Resaca: Todos tenemos resacas… algunos la mantenemos toda una vida.
Ventana: esa parte que nos conecta con el exterior, donde estamos lo suficientemente seguros como para ver sin asustarnos.
Sueños: Aquello que creímos nuestro. Ovejas escapadas del cielo.
Papel: Dice que lo aguanta todo. Esa tarde lloró tu despedida.
Regalo: La regaste, pue…
Desayuno: Frijoles fritos, periódico, noticias, titulares, el sol por la ventana, el frio escabulléndose por las cobijas, la cama despertando, los buenos días servido en tus ojos.
Ángel Elías

El clasismo chapín