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Reírse solo…

Foto: www.ojodigital.com
…involucra cierto grado de complicidad interna y una energía generada por una felicidad que no se puede contener. Y sucede que se escapa a cada rato por los labios y no se puede evitar. Todos se dan cuenta, es demasiado evidente.


¿Pero, qué puede provocar este estado de satisfacción? El hombre busca desde hace mucho tiempo la felicidad y desea con toda el alma encontrarla. Y de hecho cuando la encuentra ya sea de manera fugaz, se siente feliz. La felicidad, es demasiado fugaz como para desperdiciarla, al no expresarla. ¿Cuántas veces en la vida, somos realmente felices? Seguramente su respuesta es la evidente, muy pocas veces. Entonces la búsqueda continúa, y se vuelve necesaria para vivir.


Después nos damos cuenta que la búsqueda de la felicidad, consiste en desfrutar el momento, y sobre ello, que al alcanzarla se disfrute más.


El reírse hacia nosotros, lo hacemos pocas veces. Y desbordarla, contadísimas veces. Pero la felicidad, su búsqueda, es una meta muy personal. Es un objetivo muy nuestro, que casi nadie comparte. Entonces esa felicidad, nos es única, como dedicada especialmente para hacernos sonreír.


Y eso es lo mágico de ello. Dentro de esa burbuja de felicidad, todo nos es bello. Desde la acera llena de vendedores, hasta las carnitas del mercado. No digamos el aroma de las flores y el trinar de las aves. Y esa misma felicidad nos hace caminar en las calles sin aparente razón, tropezándonos con cada poste sin importarnos. De la misma manera tropezar con lugares comunes (aroma de flores, trinar de aves), pero ¿eso no expresa de la misma manera nuestro idílico estado?


La felicidad parece resumida a un momento fantástico del tiempo. Donde ya nada importa. Donde el tiempo se detiene por fotogramas. Donde el mundo simplemente es un complemento (el ideal, por cierto) para nuestros propósitos.


Este estado de felicidad casi inexplicable, (desde el punto de vista racional) es lo que nos mantiene vivos en este mundo. La esperanza de encontrarla.


Después de tanto tiempo, el mundo ha logrado sonreír, y lo mejor de todo es que nos recuerda que no todo está perdido.


Para Aristóteles la felicidad era: Lo “que basta al hombre para ser feliz”. Y yo desde hace algunos días me mantengo sonriendo, aparentemente, sin razón.
Ángel Elías

Comentarios

Walter Gonzalez dijo…
De verás que la gente cree que uno está loco cuando se ríe solo, como si ellos no lo hicieran y lo disfrutaran también.
La risa en solitario es, a mi criterio, ese deseo sublime de revivir, de viajar a ese punto que en su momento nos hizo carcajearnos o ese asunto del que no nos pudimos terminar de reir
Angel Elías dijo…
eso de sonreir, Walter nos hace unicos.

en definitiva, es hermooso reirse sin razon, aunque kundera decia que en la risa hay algo de malicia.

jajaja puede que asi sea
Walter Gonzalez dijo…
Ya decía mi abuelita "El que sólo se ríe de sus pecados se acuerda"...
Pirata Cojo dijo…
El darnos a los demás, forma parte de esa felicidad diaria, la satisfacción de haber hecho algo por cuaquiera nos debería poner esa sonrisa en la cara.

A veces no nos damos cuenta, pero ayudamos a muchos.
Angel Elías dijo…
Walter: las abuelitas simpre tiene la razón. Uno se receurda de las mañoserias que hace o simplemente lo que hacemos de una maera inocente.

Pirata:
REagalr la felicidad, si todos regalaramos un poco de la que tenemos , seguro se nos multiplicaría.
a regalar felicidad.
Anónimo dijo…
Generalmente uno se ríe a solas cuando se acuerda de un chiste o de algo gracioso que nos ocurrió en algún momento de nuestra vida.Malo o muy inoportuno sería reírse solo en un momento de mucha seriedad como por ejemplo estar en un salón de clases con un profesor muy estricto ,una Iglesia o una Capilla,o peor aún en un velatorio o en un entierro.
Angel Elías dijo…
Gracias por el comentario. Siempre las sonrisas regalan sorpresas, en momentos oportunos y algunas veces inoportuno. :)

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