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Apofonía VII


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Recuerdos: Todos somos recuerdos. Y de esos estamos hechos. De retazos de tiempo, de partes en un gran rompecabezas. Los recuerdos nos persiguen. Nos vigilan y en un descuido nos atormentan. Todos somos el recuerdo de alguien más. Todos somos parte del olvido del mundo.
Futuro: Todo futuro es incierto. Porque nadie tiene la facultad de encontrar la llave que diga qué sucederá. La incertidumbre nos gobierna entonces. Estamos condicionados a lo que sucederá. ¿Amaramos de la misma manera si supiéramos que en el futuro ella se casará con otro? ¿Completaríamos la carrera de la vida si supiéramos que el fin está más cerca de lo que pensábamos? Ciertamente el futuro es mejor desconocido. Como esa sorpresa que nos alimenta y que otras veces nos deja con un sabor insatisfecho.
Presente: ¿Qué es el presente? Nada que podamos saber. Es ese instante fugaz que no entendemos. Y que buscamos constantemente el baúl del tiempo. El presente no nos pertenece. Es demasiado efímero para conocerlo, para verle la cara. Solo sentimos su soplo, el placer de que nos tome la mano.
Pasado: Vivir en el pasado. Poema repetido y lugar común en la vida.
Fotografía: Hay momentos en los que una foto te devuelve la vida. Porque no hay más explicación que la mirada cruzada de dos extraños para el resto del mundo. Pero para esa Aracadia de 4X6 es todo lo que se necesita. Una sonrisa, la mirada en la lente y muchos años detrás de aquella fotografía que al tiempo dice todavía mucho.
Reconciliaciones: Las reconciliaciones son hermosas. Pareciera que todo toma un color nuevo y renovado. Porque pedir disculpas a la gente que uno quiere lo renace. Las reconciliaciones funcionan y le dan algunas años más de vida… eso dicen.
Tú: no sabes lo que digo. Porque no sabes lo que pienso. No sabes cuanto hay entre las montañas que nos separan, ni los años que se nos vienen sobre nosotros. No sabes cuántas vocales tiene mi nombre, no sabes cuándo fue mi primer raspón. No sabes qué hubo antes de ti, ni qué habrá después. Tú, la que desconoce, la que ignora… la que en su infinito desconocimiento de todo mi arte ha capturado mi necesidad de saber todo sobre ti.
Ridículo: he hecho miles de veces el ridículo. Frente a la gente o en la soledad de mi vergüenza. Creo que es un don, hacer el ridículo sin proponérmelo. Algunos pueden hacer reír, otros hacen reflexionar. Yo con mi ridículo doy pena. Simplemente trato de hacer más decorosa mi torpeza. Aunque en todos estos años me he dado cuenta que no funciona.
Esperar: Esperamos que suceda. Sucede lo que menos esperamos.
Silencio: todo aquello que nuestro psicoanalista quisiera que le dijéramos.
Sombras: Y dejaste en la pared de mi cuarto la sombra de tu cuerpo. La sombra perfecta. Todas las noches la acaricio. Y cada mañana desaparece después del desayuno.
Ángel Elías

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Cincuenta años que no saben a soledad

Encontrarse con el universo de Gabriel García Márquez es uno de los fenómenos más particulares que puede ofrecer la literatura universal. Sus letras transportan al lector a ese mítico Macondo donde todo y nada sucede al mismo tiempo. Donde las horas se detiene, transcurren y regresan al antojo de sus habitantes.
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Muchos entran a la literatura por la puerta del amor, ya que este es uno de los temas más tratados en la narrativa y la poesía. Otros argumentan que es el más fácil. Algunos estudiantes emborronan cuadernos para crear sus primeros versos, en tanto que otros plagian a autores que nunca sabrán que sus textos terminaron en el ropero de alguna quinceañera. Los invitamos a hacer un breve recorrido por la literatura amorosa de este país. Resulta imposible abarcar tantos siglos de amor escrito en unas cuantas páginas, razón por la cual seleccionamos a algunos autores y autoras que, por su trayectoria y renombre, serán fácilmente recordados por los lectores. Si bien tal selección es arbitraria, tiene la salvedad de que contiene un sentimiento universal, para el cual sería insuficiente escribir varios miles de páginas. Así como Jos…

Apofonías IX

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Resaca: Todos tenemos resacas… algunos la mantenemos toda una vida.
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Ángel Elías

El clasismo chapín