Vamos Guate… Vamos…


A este paso Guatemala se va a ir por el despeñadero. ¿Qué somos? ¿Una sociedad bárbara? ¿Somos todavía una sociedad? Creo que sí. En a definición de sociedad, son las personas que comparten cultura… y compartimos la cultural de la violencia y la falta de respeto por la vida. Las noticias de diario nos sorprenden… nos muestran que somos una sociedad decadente. Por un lado la partida de Carlos Castresana de la Cicig, dejando sumido en la incertidumbre a todos los que medianamente confiábamos en su trabajo. Es que trabajar en un país como el nuestro donde nada funciona debe ser frustrante. Donde los aparatos estatales están al servicio del mejor postor y de quienes siempre han ostentado el poder, debe producir desencanto. Si un delegado internacional, no pudo en contra de los oscuros tentáculos de la impunidad que mantienen el status quo en este país. ¿Qué podemos hacer los ciudadanos comunes y corrientes?

Guatemala tiene ese oscuro pasado que la persigue. Y esta no es la excepción. Con los niveles de violencia e impunidad en este país, Castresana hizo lo que cualquiera con dos dedos de frente haría. Salir despavorido. La realidad guatemalteca puede llegar a ser frustrante. Puede llegar a tener un límite de exasperación. Hay que ser optimista…. Claro. Pero tampoco podemos negarnos y cerrar los ojos y oídos a una Guatemala que se desangra lentamente. Decenas de años de pensar que Guatemala es el país más lindo del mundo nos han dejado muertos y mucha indiferencia. Tenemos un gran país, tal vez, pero no lo vemos. Porque somos una sociedad apática y nos rasgamos las vestiduras cuando decimos verdades que duelen. Sin embargo es afrontar la realidad. ¿Qué hacemos? Por ahora reconocer que estamos mal… con eso ya avanzamos.

En la mañana de hoy aparecen cadáveres mutilados y cabezas sin cuerpos en diferentes partes de la ciudad de Guatemala. ¿Quiénes son? La prensa local no dice nada de ello… Son desconocidos. La noticia es que aparecen y nadie se preocupa por ellos. No hay manifestaciones de indignación nacional, no hay camisas blancas. ¿Por qué? Porque son parte de las estadísticas. ¿Dónde está la justicia? ¿No eran abogados de apellidos con abolengo?

Lo sucedido acá en Guatemala nos hace bárbaros… es de extrañarnos entonces sobre lo que sucede en este país.

Guatemala esta dolida. Guatemala llora cantidades de sangre y no hacemos mucho por sacarla de este atolladero. Es misión de nosotros, o morigeremos en el intento, aunque creo que ya hemos empezado quedarnos en el camino.

Ángel Elías

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