Para: Alejandra Solórzano, Claudia Herrera y Patricia Orantes, con especial cariño. Y la vida se vuelve un remolino de sentimientos encontrados. La vida ¿es vida, si extinguimos lo que queda de nosotros? ¿Si tratamos de escapar de su acérrima persecución? Claro, que luego jugamos, retozamos, y formamos volcancitos con las cenizas que quedan. Entonces ese juego por tratar de olvidar queda en segundo plano. Porque ya no importa, porque el papel que jugamos en la vida nos da la experiencia necesaria, la experiencia que buscamos. Pero, ¿Nos golpea recordar? ¿Nos sentimos mal por carecer de la valentía necesaria para afrontar nuestros miedos más profundos? ¿Los recuerdos por malos que fuesen, no son la pauta hacernos más fuertes? Por supuesto, nos golpea recordar, nos lastima, nos lacerea, nos vuelca en un incontenible mar de lágrimas, que ya rotas nos vulnera el alma, ¿Necesario? Útil. Nos sirve de retrovisor, como una forma de no estrellarnos con la pared de atrás, para que no nos volvamo...