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El amor con hambre, no dura.

Hace algunos días, diversas razones me entretuve en dos películas. Una que tenía una gran ilusión por verla y la otra la capturé por casualidad. La primera se llamó Big Fish, una de las magnificas producciones del director Tim Burton. Película de la que hablaré después. Sucede que ya en el filo de las dos de mañana pasaron otra película que aunque no es genial, si es entretenida. Esto minutos después una tonta película policíaca, que ya había visto meses atrás. Que hasta donde recuerdo era una historia torcida y trillada con escenas de sexo que rozaban en el sin sentido. Ciertamente no le ganaba el interés a Tim Burton.
Después presentaron una película interesante, no tanto por trama que es simple. Si no por lo que tenía de trasfondo. Siempre he gozado las comedias con fino humor y la ironía bien manejada. Esta película que recuerdo se llamaba: “El hombre es así”, aunque no lo recuerdo muy bien.
La historia se basaba en un documental realizado por seres intergalácticos que trataban de explicar, muy a lo History Channel, el proceso de apareamiento del Ser Humano.
Puede escucharse risible, pues esa era la intención ya que era una sátira de este maravilloso proceso, tan complejo como contradictorio. Cómo una especie tan diferente pueden formarse en pareja.
Estas analogías sirven para el anterior tratado de las mujeres ambiguas. Pues sucede que aunque los gustos ente hombres y mujeres son diferentes siempre terminamos juntos.
Ellas entran a una cueva oscura donde ven hologramas de colores, tomándose de las patas con su pareja macho. Mientras se encuentra adentro ingieren semillas tostadas, y se entretiene con figuras y colores proyectados por una rudimentario aparato holográfico al que llaman Cinematógrafo. Aunque generalmente los gusto por las imágenes son distintos entran juntos. El humano hembra prefiere las imágenes donde una persona muere lentamente. El espécimen macho, por el contrario, goza de las muertes múltiples y rápidas.
Se reúnen en manadas de la misma especie, para intercambiar gruñidos y se comunican entre ellos para consultar acerca de la manada contraria.
Ciertamente esta es un vista externa sobre el comportamiento humano. Esto aplicado a algo tan cotidiano como el cortejo en pareja. Aquí vemos que de alguna manera no dejamos de comportarnos como seres instintivos, que tratamos de preservar la especie.
Aunque estos procesos son complejos y apasionados no dejan de tener un inicio instintivo. En la película que alguna manera trata de sacarnos la risa, de la forma básica, asociando hechos reales con la sátira. Pero va poco más allá. No demuestra que el Ser Humano sigue siendo un animal, y que sus comportamientos muchas veces pueden ser predecibles, cuando de instinto se trata.
Aunque esto se ha racionalizado al punto de justificarlo. No al punto de explicarlo. Ahora se le dan nombres, (como diría un catedrático de la universidad) de ficciones explicativas. Realidades ficcionadas para justificar un hecho en particular. El amor, por ejemplo debe existir para que haya reproducción. Es un hecho comprobable, y que la sociedad fue moldeada para aceptarlo. Entonces ya pasa a ser una norma social y debe ser acatada.
Pero en realidad ¿qué buscamos, más allá de reproducirnos en los hijos y que ellos sean un tipo de alter ego de lo que no logramos?
En el maravilloso ritual del cortejo, gana, como en la selva, el espécimen que tenga mayores posibilidades de supervivencia. Y la supervivencia se atribuye, en estas sociedades, al poder adquisitivo. Argumento justificable, si lo que deseamos es preservar la especie en nuestra salvaje selva de concreto. Argumento que sostenía una amiga: El Amor con hambre, no dura.
Angel Elías

Comentarios

Goathemala dijo…
Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor salta por la ventana, como decía un trabajo del grupo El Último de la Fila.

Esa película de Burton es fabulosa.

Saludos.

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