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Terapia ocupacional


Claro, la terapia ayuda, me dijo el analista. Y en efecto, antes de terminar internado es mejor preparar jardines y flores. Entonces empecé a cuidar macetas y arreglar petunias. Y mi ira se calmó. La ansiedad provocada por los días mermó poco a poco. Era claro que necesitaba un escape al bullicio de mi cabeza. Las voces, las voces, amigo doctor, no me dejan ni bañarme.

Creo que Guatemala necesita una terapia ocupacional. Requiere de un momento para reencontrarse ante tanto desconcierto. Creo que es mejor sembrar flores que matar gente. Y es que esta ciudad sumergida en la vorágine de destrucción, yo presiento que el guatemalteco ha de estar enfermo. Algo ha de gestarse dentro de él para que se sienta muy perturbado. Para que se sienta casi extinto, para que necesite matar. Y en efecto, se mata a sí mismo. Trata por todos los medios de sacrificar lo último que le queda dentro de su salud mental. Diariamente se engulle toneladas de violencia que solo alivia con dosis similares de indiferencia. Entonces, ese guatemalteco anda narcotizado. Anda perturbado.

Yo me encargo de sembrar claveles. Me parece una labor humilde. No daño a nadie, más allá de uno que otro insectito que paso a otro jardín. Terapia ocupacional, me dice mi doctor. Algo que los guatemaltecos necesitamos para no seguir matándonos.

Ángel Elías

Comentarios

Engler dijo…
Ahora entiendo los jardines de Arzú. Talvez ya se sienta sanado con tantos años haciéndo jardines por las zonas mas "cool" de la ciudad y ahora quiera seguir sembrando de nuevo a escala nacional.
Angel Elías dijo…
Engler: hay males que ni las flores sanan... y creo que nos seguirá sembrando, ahora tormentas

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Otro día de duelo nacional

Guatemala se sumerge en pozo profundo, casi sin fondo. El 8 de marzo de 2017 tendrá que ser una fecha que se recuerde por la muerte de más de una veintena de niñas y jovencitas quemadas en una casa hogar, algo que solo en Guatemala pareciera que sucede.
Este día también se conmemora el Día internacional de la mujer. De esa fecha se recuerda la lucha de mujeres por obtener derechos, que el 25 de marzo de 1911 desembocó en el incendio de la fábrica Triangle Shirtwaist, en Nueva York. Mismo que provocó la muerte de 146 trabajadoras que buscaban mejores condiciones de trabajo.
Un caso similar sucedió en Guatemala, 106 años después. Niñas y jóvenes buscaron ser escuchadas frente a los maltratos que sufrían en el Hogar seguro Virgen de la Asunción y murieron calcinadas por las llamas que aún no se ha esclarecido cómo aparecieron en el recinto. Lo que sí se sabe es el resultado, muerte y desolación, dos palabras tan comunes en Guatemala.
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