Por: Gustavo Adolfo Montenegro * Tres años se multiplicaron por tres y así resultamos metidos en esta crisis que nos agobia. Ahora vamos caminando con los pies en la odiosa arena caliente de Sipacate, que no es más odiosa sólo porque a veinte metros está la metáfora del infinito. Ello, sin embargo, no es suficiente para olvidar lo que nos hemos dicho tantas veces, lo que nos hemos callado tantas otras y lo que nos diremos una vez que surja otro malentendido u otro malhumor o simplemente otra palabra imprudente que recibe como respuesta una interjección más grosera aún. ¿A dónde fue el amor? ¿Por qué somos felices sólo a ratos? Lo bueno fue que tras todas estas preguntas, tras las risas entre las olas y tras la predicha discusión, decidí que el cinturón sería un buen lazo y el tubo de la cortina del baño un cadalso posmoderno. *Gustavo Adolfo Montenegro. En sus inicios fue dependiente de una ferretería. Ahora periodista y escritor, entre sus publicaciones se encuentran los libros, El Ba...