Mucha tinta ha corrido por la entrega de la Orden del Quetzal a Fidel Castro, orden concedida por Álvaro Colom, Presidente de Guatemala. Y mucho rencor más correrá en estos días. Realmente ¿Cuál es el problema? Se le entrega la Orden a un presidente en el filo de su senilidad. La oligarquía guatemalteca, se rasga las vestiduras, tratando verse como los defensores de la democracia. Eso si no tiene escrúpulos. Cuando todos sabemos que durante la guerra el ejército de Guatemala únicamente defendió los intereses de los terratenientes caciferos. Y eso sobre la sangre de los “indios” insurgentes. Porque, no vaya a ser que esos se levanten y quieran la reforma agraria y la igualdad de derechos que a lo largo de los años les han negado. Ciertamente el presidente constitucional en Guatemala, tocó puertas prohibidas, y obsequió lo que según ello no tenía que obsequiar. ¿Cuál es la diferencia entre dárselo a Castro o que el mismo Ubico se la haya auto-impuesto? Ahora no nos demos de dignos, ...