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Día de la cruz, en mi infancia

Actualmente el día de la cruz es un día importante


A principio de mayo mi abuela me ponía desvestir a la cruz, como parte de un ritual simbólico que presagiaba el invierno. El 1 de mayo aparecía con papel de china, pegamento y tijeras para adornar las cruces que tenía en su santuario. A mí me daba la cruz más pequeña, le quitaba el papel de china y ella cortaba las tiras y les hacia flecos con las tijeras. Poco a poco aquella cruz mutaba de un color a otro. Generalmente eran tres colores, totalmente diferentes a los del año anterior. Entonces, heme allí dando vueltas a las tiras de colores sobre la cruz y pegando.

Era mi niñez y de alguna manera los días pasaban de la navidad a la semana santa, al día de la cruz, y así. Eran días largos, en los que no pasaba nada. Mi abuela me sacaba a ver las cruces y yo en mano generalmente la acompañaba. La bendición de cruces se hace en la iglesia, y aunque ella no iba, siempre lo tenía presente y hacía una oración en su altar.
Siempre vistió las cruces de colores alegres, porque ella siempre se mantenía sonriendo, regalándome manías con pepita y sal. Y haciéndome sentir parte de la celebración del día de la cruz.

En mi pueblo de infancia existe un lugar llamado la cruz, sitio al cual se llega y se va a tomar atol y comer tostadas; esto porque celebran a la cruz. Con la familia íbamos y siempre pensé que era el lugar más lejano al que podía ir, ahora sé que no; que en la imaginación, todo es travesía. Una vez por ir a la cruz falté a clases, esa tarde llovió y nos mojamos, creo que fue viernes, los viernes 3 de mayo siempre llueve.

Con el tiempo me he dado cuenta que las cosas cambian, que los ojos se van a los recuerdos más profundo, y claro, a veces sacan algunas lágrimas y otras muchas sonrisas. 

Ángel Elías

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