Aló… ¿Espionaje en Guatemala?



Simplemente inaudito. Y a veces pareciera que en este país hemos perdido la capacidad de maravillarnos, pero por los casos insólitos que se dan simplemente hemos perdido todo, menos la imaginación.

Hace algunos días el Presidente de la República de Guatemala, da el anuncio que lo espiaban e intervenían sus llamadas telefónicas dentro de su despacho. Y sobre ello habían cámaras ocultas instaladas en su oficina, tanto de casa presidencia como en la personal y hasta en su computador. Cosa para ser más increíble. Por un lado este país se va al despeñadero y por otro no tenemos la capacidad para mantenerlo en secreto.

Aunque eso del espionaje telefónico no es nada nuevo, recordemos a un ex vicepresidente que fue acusado de intervenir las líneas para beneficios personales. Y ahora el mismo gobierno cae a merced del espionaje, estupendo guión para una película de la guerra fría, pero no es una película, es nuestra seguridad pública. A estas alturas cualquiera tiene acceso a nuestra información. ¿Ha hecho alguna vez un trámite en un banco? Pues, sus datos y agregados personales ya se encuentran en redes de información, que cualquiera puede pagar para enterarse de lo que hace o deja de hacer.

De allí recordamos, que la municipalidad de la capital guatemalteca vendió la información de todos sus ciudadanos a una empresa de información que sabe a acerca de sus datos personales y sobre todo de sus movimientos crediticios. La información de todos corre por todos lados. Y se encuentra a disposición de empresas y delincuentes, una vez tengan el dinero para pagarlo. ¿Cuánto vale su información personal?

¿Extrañamente no consigue trabajo, a pesar de su experiencia laboral? La respuesta debe estar en esos bancos de datos que almacenan su información. Si alguna vez tuvo algún problema financiero, civil o penal, que se haya resuelto, seguramente está en los datos de alguna almacenadora de información. Pero, solo aparecen sus datos cuando inició el proceso, pero no de la resolución. Por ello debe buscarse en eso datos y aclarar su situación.

En Guatemala, el espionaje hacia el presidente es solo la punta de un problema que tiene años, aparatos, tanto civiles como militares, que trabajan paralelamente en funciones, un tanto turbias por no decir oscuras.

Ciertamente la seguridad en este país solo una fantasía. Y los datos personales pululan por todos los sectores del país. No se pueden interceptar las llamadas telefónicas de los extorsionistas en las cárceles de país, pero sí se le pueden contar las costillas al presidente, sin alguien haga algo al respecto.

Ahora es oficio, de la Fiscalía, del Gobierno Central y de las autoridades pertinentes esclarecer de dónde provienen estos casos de espionaje, que claramente pelea en contra de la frágil democracia de nuestro país. Casos que por supuesto no son nuevos, sino simplemente ya son más evidentes.

Ahora ya no sabemos si, con todo esto, morirnos de risa o de miedo.

Ángel Elías

Comentarios

Pirata Cojo dijo…
Nos saben la vida y milagros vos, saben de qué pata cojeamos y hasta que licor nos gusta.
¿Será casualidad que para atrapar izquierdistas el ejército funcionaba, y para atrapar a los capos del narco no?
Ese fue un sólo ejemplo entre muchos, seguimos siendo el país de las paradojas y contrastes.
Angel Elías dijo…
para todo ello es mejor empezar a dar informacion equivocada, de todos modos ya estamos en la mira, qué podemos perder.

La paranoia? Que diablos, pirata!!!
ángel

te cuento que un día encontré un micrófono en la cabecera y pensé que me estaban oyendo. por fortuna, se trataba de un video al que no le funcionaba el audio.

saludos
Angel Elías dijo…
JuanK eso si es de miedo, de plano hasta tus sueños te espian...

abrazo fraterno...
Anónimo dijo…
Completamente de acuerdo, hay que tener cuidado con cierta gente que anda "hackeando", (bendita palabra espanglish), los discos duros de los demás, para robar información. Y esto es completamente cierto. Mucho cuidado.
Angel Elías dijo…
sobre el hackeo, unicamente espero que uno de estos dias no entre en Jaque mi cerebro.

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