
El guatemalteco común, el que deambula por las calles y que se apuesta en las esquinas para ver pasar la tarde o la muchacha del pan, se encuentra contrapolarizado. (Bueno, si esa palabra existe, y si se le da el uso que yo le daré) A todo ello, el mismo guatemalteco que comúnmente lo vemos en todo lugar se transforma. Esto dado a la época y dado al acontecimiento. En Guatemala, la cuaresma es la conmemoración más significativa de la idiosincrasia nacional. Esto por sus profundas raíces religiosas. A ello le agregamos la carga simbólica de las fechas.
La Cuaresma y la Semana Santa para ese guatemalteco una carga emocional sin precedentes. Pero contrario a lo que se cree, el sentimiento no es precisamente el de dolor. Es más bien el de entusiasmo. Esto probablemente porque para nosotros el dolor ya es algo cotidiano, y compartimos un bien común. En este caso el dolor por la cuaresma. Pero con un desfile de colores en las alfombras, las comidas, los chupetes de miel y demás enseres característicos de la época ¿Alguno se siente realmente triste? Tengo la duda que la cuaresma sea una época triste. Aunque debería ser. El guatemalteco siente un extraño deseo por el dolor. Lo busca y cuando lo encuentra entonces se siente feliz.
Caso contrario sucede para las fiestas navideñas, que son un desborde de alegría y esperanza. Entonces el guatemalteco se pone triste, a llorar y melancólico. ¿Existe esa reacción para la Semana Santa? La contrapolarización de los sentimientos en el guatemalteco es evidente.
Durante la conmemoración de Cuaresma, las casas parecen renovadas y se despierta cierto entusiasmo por la Semana Mayor. Tal vez movido por el descanso más largo del año o simplemente por los colores, los olores y las sensaciones durante estas fechas. El guatemalteco en pocas palabras, es feliz.
No es que sea malo, pero parece contradictorio. En la fecha más lúgubre del año, cuando matan a Redentor de los cristianos a latigazos y crucificado, Guatemala parece esperarlo con fervor.
El guatemalteco es socialmente nazareno, le gusta sufrir. Y por ello espera que de alguna manera las cosas cambien con la muerte y la resurrección. Es esa esperanza por lo que sucederá. Algo que no sucede durante el fin de año, que el nacimiento del Redentor, es simplemente el anuncio de su muerte semanas después. Esto aunado a que el fin de año pone nostálgico a todo mundo.
La Cuaresma, es una época que sirve de referente para el estudio del guatemalteco. Con su alto empeño y dedicación a la construcción de sus tradiciones cuaresmales, nos indica que es una sociedad de raíces sociales estructuradas al entorno de la religión y su convicción. Por la forma en la que lo demuestran, con penitencia y ofrendas, nos damos de la carga de culpa que la misma iglesia deposita sobre sus feligreses para su redención. Esto aplicado a las iglesias católicas y protestantes.
Tanto la iglesia protestante como la católica obedecen a propósitos establecidos, guiados muchas veces por el sentimiento de culpa y la manipulación de los sentimientos para conseguir, dentro de los feligreses la tan ansiada redención de pecados.
La Cuaresma y la Semana Santa en Guatemala, se vive, de una manera distinta y curiosa. Con sus colores y sus aromas, la tradicionalidad se vuelca sobre las calles. La Semana Mayor es la fiesta más importante dentro de la mente del guatemalteco, mucho más allá que la navidad. Ahora le pregunto ¿Por qué?
Ángel Elías
Comentarios
Por eso elije lo que elije y luego, se queja de lo que hizo.
Puro borracho, puro borracho.