lunes, diciembre 05, 2016

La deuda de la izquierda en Guatemala



No dedicaré a enumerar los graves problemas que la derecha intransigente, retrógrada y arcaica guatemalteca ha dejado a Guatemala. Por una razón, sencilla y explicable: detallar  por qué la derecha guatemalteca es un fósil viviente, es como tratar de explicar que un elefante tiene una nariz grande, es obvia.

Más de 400 años de explotación le ha dado a la derecha en un lugar privilegiado para exprimir poco a poco cada uno de los recursos del país. La historia y la economía lo dice,  el 95% de la riqueza del país se alberga en pocas manos, eso no es un secreto. El pensamiento de la clase tradicional de Guatemala se basa en el desprecio, racismo y ambición desmedida hacia los recursos de Guatemala.

La izquierda tiene una deuda en Guatemala. Simplemente no representa el pensamiento general de la población guatemalteca, con poco menos de 10 diputados en un congreso de 158, simplemente dice una cosa, tiene algo que no convence.

¿Pero qué tiene que hacer la izquierda para que los guatemaltecos crean en ellos? Cambiar. La fórmula es simple, deben dejar el mismo juego político de la derecha, aunque les cueste poder político, con esto poco a poco recuperarían  el apoyo de la población.  Después de 20 años de la firma de los acuerdos de paz, tener tal cantidad de diputados en el Congreso, es casi penoso.

A la población guatemalteca, la izquierda guatemalteca les parece un bicho raro que simplemente espera el momento para saltar al poder y hacer lo mismo que la derecha. Los guatemaltecos no confían en la izquierda porque no tienen motivos para hacerlo. 

-Por ese malicioso pecado de generalizar diciendo guatemaltecos, me refiero a todos aquellos que por su cabeza no pasó siquiera la posibilidad de votar por los movimientos de izquierda-.

La izquierda en Guatemala es inexistente, extinta y romántica. Muchos de los discursos se quedaron entrampados en la década de 1970 cuando todavía el muro de Berlín existía. Claro no hay más argumentos que sustenten a este movimiento que agoniza desde hace rato por no cambiar el discurso.

La población indígena, que podría en el momento de decidirse, cambiar los destinos del país con su voto (si tan solo tuvieran una opción por quien votar), no vota por la izquierda por una razón, no comparten agenda ni visión de mundo. Prefieren mantener el voto duro por los regalos, por las frases y las canciones ya que la izquierda no logra sostener su discurso y acción coordinados.

La izquierda tiene un reto que no ha comprendido, deben entender  cómo es la dinámica de los pueblos indígenas.  Cuál es el tipo de gobierno que busca la comunidad maya guatemalteca, se sorprenderían al saber cuáles son sus opciones para cambiar los rumbos.

Claro, eso tiene un costo político con el mundo occidental. Darle poder político a los pueblos indígenas es impensable, más aún si estos cuestan puestos. 

Al final la izquierda y la derecha pareciera que tienen el mismo trato hacia el indígena, quieren ser los padrinos de un ahijado que hace mucho que ya no vive en la casa.

jueves, septiembre 15, 2016

El tema de la patria




Nunca me gustó desfilar el 15 de septiembre. Me parecía tan arcaico y tan poco patriota. De pequeño nunca logré relacionar el valor nacional con un desfile, en la actualidad tampoco. Pero mi espíritu irreverente estuvo presente desde pequeño. No marché (porque sí me obligaron a ir al desfile), solo iba caminando hasta que los maestro me regañaba, eran otros tiempos, tiempos previos a la firma de la paz. 

La asociación de la nacionalidad estuvo siempre ligada a las marchas militares y al desfile, al saludo uno y el choque de tacones, no estuvo relacionada a la historia o a la identidad. Y ese es un problema porque se ve a la nación como un ente ajeno, castigador y corrupto. No se asocia a una forma de maternidad que debería tener la patria. 

Con los años aprendí que la identidad, mi identidad  estaba ligada más allá del himno nacional o el ondear del azul y blanco. Estaba ligado a mis orígenes, a mis retornos, a mis amigos, a mi familia. La patria no es un conjunto de normas o reglas que le pertenecen a un territorio. La patria es lo que nos une a un lugar, ya sea Guatemala o China. Acá tenemos a los pares, tenemos lo que nos une a un pasado. Este no es el mejor país del mundo, es el lugar en el que dejamos enterrados nuestros recuerdos y ya dependerá de ellos llevarse el título de mejor.

Ángel Elías

domingo, agosto 28, 2016

El reto de la honestidad



Claro, nada es fácil en esta vida, menos cuando se trata de valores humanos, tan flexibles como variados. Pero  me gustaría hablar de la honestidad, aquella dama extraña que todos le ponen cara de feo en el baile. 


Pero creo que de los valores humanos más importantes es la honestidad, la forma de ser directo y franco frente a la vida para evitar contratiempos, malos entendidos y desilusiones. ¿Por qué es tan complicada la honestidad? Porque en esta sociedad se cree que esta lastima, porque se cree que dejar vivir bajo la mentira y el engaño a las personas nos hace buena gente.


Pero no es así. La falta de honestidad lastima como una de las peores dagas en el corazón, lo lacera y parte. La honestidad es la manera de hablar de manera directa, sin ser hiriente. Se trata de externarse frente a determinadas circunstancias. Entonces es bien difícil que las personas hablen con franqueza de sus sentimientos, porque cree que los vuelve vulnerables. Aunque realmente ese tipo de franquezas lo hace crecer a uno como persona.


Pero la honestidad con uno mismo es la más importante y es la más complicada, cuando  pensamos que es la que lastima, pero no, la franqueza con uno, con su alma, con sus ideales hace tomar rumbos correctos, que aunque sean dolorosos en muchos momentos son necesarios.  


Las causas de nuestras penas es la falta de franqueza con el alma, con pensar situaciones que no existen, porque efectivamente la respuesta a nuestros problemas siempre están en nuestro inconsciente. La poesía del alma, la poesía que tanto devela de nosotros.


La sinceridad y la honestidad son los bastiones de las relaciones humanas, cualquiera que estas sean, solo así se construyen relaciones duraderas, con base a la honestidad y compromiso con uno, cuando entendamos eso, empezaremos a sufrir menos.  

Al final es lo menos que merecemos. 

Ángel Elías

miércoles, junio 22, 2016

El oficio de ser fiscal



Para la fiscal Thelma Aldana estar en el ojo del huracán se le volvió el día a día. 


Luego de filtración de documentos, estos dejaron en evidencia que las investigaciones pueden llegar más profundo de lo que se espera. En pocas palabras Juan Carlos Monzón dijo que gracias a la influencia de la ex vicepresidenta Baldetti consiguió una cita con Aldana para “apachar un clavo”, que resultó ser una investigación que involucraría a la esposa de Monzón.


Claro, no es de extrañar que la banda criminal que organizó el saqueo estatal llamado Partido Patriota tuviera el poder de armar citas en cualquier oficina estatal. Lo que para muchos les extraña es que Aldana aceptara tal cita y que según Monzón, en sus declaraciones, esta ofreciera a un fiscal para ayudarlo (recordemos que la dupla Perez-Baldetti colocó a Aldana, pese a las objeciones y la mejor trayectoria de Paz y Paz).


Acá hay varios clavos por apachar y no necesariamente el de Monzón. Aldana aclaró que Monzón pidió que se detuviera esa investigación contra su esposa y ella le dijo que vería qué se podía hacer. Ella, según sus declaraciones no detuvo ninguna investigación. Apareció otra versión que dice que no la detuvo porque no existía tal investigación y Monzón se estaba asustando con el petate del muerto.


Creo que la fiscal, como cualquier humano pudo cometer algún error, en un sistema tan corrupto como el guatemalteco y es algo con lo que se debe lidiar y no sorprenderse, si terminamos con una fiscal con movimientos extraños. Ahora tiene otro papel, es evidente, pero por bien de la frágil credibilidad del sistema, es conveniente que se vayan aclarando poco a poco sus oscuros pasajes.


Hay una ola de apoyo a la fiscal,  pero creo eso debe ir más allá, se debe empezar a creer en las instituciones, fortalecerlas y encontrar el camino para la construcción de la institucionalidad, se oye utópico, pero así debe ser. Una persona no puede tener la responsabilidad de limpiar este país, pero una institución sólida sí.  


El oficio de ser fiscal en un país tan corrupto es un arma de doble filo, pero es un buen reto como país. Ahora es destapar las ollas que aún se encuentran hirviendo, aunque nos quememos. 

martes, mayo 03, 2016

La identidad



Esa cosa con la que no nacemos, pero necesitamos forjar para sentirnos apegados a algo, para identificarnos. 

No tiene nada de malo buscar la identidad, no tiene en lo absoluto rastro de maldad querer pertenecer, es algo natural, muy humano. Por eso la búsqueda de nuestra identidad comienza desde pequeños, formamos grupos afines para jugar, como parte de nuestro crecimiento y desenvolvimiento en la sociedad.

Todo pertenecemos a un círculo, ya sea este elitista o muy popular, pero como seres sociales deseamos esa pertenencia, ya sea roles tradicionales o de contracultura. Las revoluciones no son golondrinas solitarias en la plaza de los pueblos. No, la identidad tiene mucho que ver con este fenómeno para apegarse. No tiene nada de malo.

En Guatemala el fenómeno de la identidad, al igual que en mucha partes de América Latina, la identidad tiene componentes complicados. El apego hacia algo que nos arraigue a esta tierra, a esta región o este país es un hilo tan delgado que a veces pareciera que no existiera. Sin embargo sí existe, aunque casi invisible es tan fuerte como una telaraña para un una hormiga.

El guatemalteco no se siente español, aunque tenga de manera lejana o cercana sangre ibérica, porque no existe ese lazo más allá del histórico, del que se separó hace casi 200 años. Tampoco se identifica con la identidad indígena porque durante 500 años, esta cultura fue negada e invisibilizada. ¿Entonces? El guatemalteco promedio no tiene productos culturales a los que pueda adherirse. No tienen un sentimiento de pertenencia real.

Haciendo un repaso rápido, y pueda pensarse superfluo, las cosas que nos hacen guatemaltecos, son tan básicas como desmontables. La marimba, un instrumento africano llegado al país gracias a esclavos. Los paisajes, una construcción natural como en cualquier región de Latinoamérica. Los monumentos mayas, creo que es saludar con sombrero ajeno, cuando en pleno siglo XXI, el 70 por ciento de la población maya vive en la pobreza y pobreza extrema en el país.

¿Qué queda? Esa es una excelente pregunta que el simple hecho de hacerla es un gran avance en el país. Creo que queda la construcción de la identidad a través de bases reales de “guatemalidad” que hace de sus habitantes ciudadanos. Reconocer las debilidades históricas del país y construir una nación a través de redes reales para enfrentarse a lo que siempre se oculta en la educación.

¿Conoce la historia del país? ¿Le interesa? Allí comienza el descubrimiento y la construcción de la identidad. Le da un puesto en la sociedad a través del conocimiento del sitio en el que vive y reflexión sobre lo que quiere alcanzar. La identidad de país es un proceso que comienza con uno. Con la reflexión del ser.

Atrévase a construir, a ser “guatemalteco” y reflexione sobre qué país quiere legar y en qué condiciones lo encuentra. Ese es un reto que vale la pena hacer. 

Ángel Elías