Ir al contenido principal

Texto Zip XI

El Pasado
Entonces y solo entonces aquel hombre, después de muchos años, de los cuales se pasó escribiendo novelas, redactando ensayos, y memorizando conferencias, se sentó frente a su vieja máquina de escribir. Ya los años se lo hacían cenizo. Las arrugas de su rostro le daban aspecto todavía más anciano. Al fondo de esa habitación algunos papeles pegados sobre carteleras de cine italiano. Aquel hombre de casi noventa años acomoda en el rodillo de su Remington una hoja en blanco, con temor.

“Carta para mí:
De alguna manera, en algún punto de nuestra existencia. El pasado nos alcanza. Todos esos temores infundados toman entonces sentido. Y vas reconstruyendo de los pedazos que quedan lo que no quisiste ver.

A todos en algún momento nos alcanza el pasado. Algunos se les aparece en una esquina, otros, un tanto cansados nos sentamos a esperarlo. Pero llega casi por obligación. A todo ello logramos con los retazos, que quedan, construir una gama de colores que ya toman sentido y que necesitábamos ver.

¿Qué sigue después? Después de que hemos escarbado y encontrado la razón de que nos duela tanto. Que ese pasado sea tan significante como doloroso. Ciertamente no que queda nada. Simplemente ver el cuadro completo. Ver esa sonrisa que carcome. Y luego la nada. Solo la fotografía en blanco y negro.

Las preguntas quedan sin respuesta. Las respuestas están inconclusas. Y las piezas son todo lo que nos queda. Y nos duramos reflexionando ¿Fue lo mejor que pudo haber pasado? Los probables son fatuos.

De allí en adelante no hay futuro. No hay línea más allá. Pero no lo aceptamos. Deseamos que esa línea llegue más allá de lo probable. Y el pasado, es una cinta que no comprendemos. Una película muda y sin final. Nos quedamos, cada uno, con una parte del otro dentro. Y con los años nos damos cuenta que fue suficiente.

A todo ello esperamos una respuesta que conocimos siempre y ella queda con la pregunta que no quiere responder. ”

Las luces se apagan. -Duerma tranquilo, -le dice el velador.

Ángel Elías

Comentarios

p cárcamo dijo…
Realmente muy bueno el artículo. Como situvieras los 90 años y descagaras toda la sabiduría que da ese tiempo.

P cárcamo
Angel Elías dijo…
P. Cárcamo, un agradecimiento master por todos los años descargos.

Aunque a veces por mis achaques con la gripe parece que ya los tengo. jajaja

un abrazo

Las más vistas

Cincuenta años que no saben a soledad

Encontrarse con el universo de Gabriel García Márquez es uno de los fenómenos más particulares que puede ofrecer la literatura universal. Sus letras transportan al lector a ese mítico Macondo donde todo y nada sucede al mismo tiempo. Donde las horas se detiene, transcurren y regresan al antojo de sus habitantes.
Los Buendía, todos los parientes, tejen el entramado más poético de la literatura Latinoamericana desde su curiosidad por el hielo hasta el famoso vuelo de las mariposas amarillas. Cien años de soledad huele a ballenato, a Caribe, a mar, a Latinoamérica, con todos sus problemas e ingenuidades.
A 50 años de Cien años de soledad parece que esa soledad no existe porque con la lectura nos acompañamos todos los latinos, porque nos identificamos con sus colores, sus ritmos y sus reflexiones. Lo maravilloso de este texto es que al final somos nosotros los que estamos reunidos en esos relatos que hasta parecen fantásticos, tan llenos de amor, tan llenos de dulzura, pero también de reali…

Reírse solo…

Foto: www.ojodigital.com
…involucra cierto grado de complicidad interna y una energía generada por una felicidad que no se puede contener. Y sucede que se escapa a cada rato por los labios y no se puede evitar. Todos se dan cuenta, es demasiado evidente.

¿Pero, qué puede provocar este estado de satisfacción? El hombre busca desde hace mucho tiempo la felicidad y desea con toda el alma encontrarla. Y de hecho cuando la encuentra ya sea de manera fugaz, se siente feliz. La felicidad, es demasiado fugaz como para desperdiciarla, al no expresarla. ¿Cuántas veces en la vida, somos realmente felices? Seguramente su respuesta es la evidente, muy pocas veces. Entonces la búsqueda continúa, y se vuelve necesaria para vivir.

Después nos damos cuenta que la búsqueda de la felicidad, consiste en desfrutar el momento, y sobre ello, que al alcanzarla se disfrute más.

El reírse hacia nosotros, lo hacemos pocas veces. Y desbordarla, contadísimas veces. Pero la felicidad, su búsqueda, es una meta muy p…

El amor

Lo que se dice acerca de lo que se siente puede hacernos revivir el más alto de nuestros sentimientos.
por Ángel Elías Publicado en  Revista D 
Prensa Libre   13-02-2011
Muchos entran a la literatura por la puerta del amor, ya que este es uno de los temas más tratados en la narrativa y la poesía. Otros argumentan que es el más fácil. Algunos estudiantes emborronan cuadernos para crear sus primeros versos, en tanto que otros plagian a autores que nunca sabrán que sus textos terminaron en el ropero de alguna quinceañera. Los invitamos a hacer un breve recorrido por la literatura amorosa de este país. Resulta imposible abarcar tantos siglos de amor escrito en unas cuantas páginas, razón por la cual seleccionamos a algunos autores y autoras que, por su trayectoria y renombre, serán fácilmente recordados por los lectores. Si bien tal selección es arbitraria, tiene la salvedad de que contiene un sentimiento universal, para el cual sería insuficiente escribir varios miles de páginas. Así como Jos…

Apofonías IX

Suspiro: Una especie de pajarito atrapado en tus labios
Sol: El medio día perdido en tu cabello, se escabulle de vez en cuando para conocer otras latitudes, otros panoramas. Ilumina con cada sonrisa en los equinoxios y el los solsticios se escapa a jugar un rato.
Sabor: ¿Qué sabor tienen tus pensamientos en la mañana?
Libro: esa parte que extraño de ti. Que me devuelvas los libros gastados.
Resaca: Todos tenemos resacas… algunos la mantenemos toda una vida.
Ventana: esa parte que nos conecta con el exterior, donde estamos lo suficientemente seguros como para ver sin asustarnos.
Sueños: Aquello que creímos nuestro. Ovejas escapadas del cielo.
Papel: Dice que lo aguanta todo. Esa tarde lloró tu despedida.
Regalo: La regaste, pue…
Desayuno: Frijoles fritos, periódico, noticias, titulares, el sol por la ventana, el frio escabulléndose por las cobijas, la cama despertando, los buenos días servido en tus ojos.
Ángel Elías

El clasismo chapín