Así da de vueltas el mundo. Todo lo que comienza ha de terminar. Y es simple todo tiene un fin. Esta Antología que ya llevaba más de tres años ha caducado. Y ha llegado a un fin sino trágico por lo menos decoroso.
Desde hace algunas semanas he venido meditando sobre la continuidad de un proyecto que me ha dado alegrías y lágrimas. Que me ha dado satisfacciones y a la vez (a lo que me suena a despedida cursi de reina de pueblo) tristezas al contar lo que me duele y sucede. Y ha llegado el momento de salir de escenario para refugiarme en mi interior. Qué mejor que el último artículo sea el último del año.
Y no hay más alegría que pensar que pude compartir con ustedes mis buenos y malos momentos. Además de saber que de alguna manera ustedes también compartieron mis secretos.
¿Por qué me voy? Simple. Ya no tengo nada que hacer aquí. No tengo nada que me ate ni nada que me ordene a seguir por esta ruta. ¿Alguna vez han sentido que su trabajo no vale nada? Pues yo no. Estoy s...