Ir al contenido principal

Picuegallo XIX




No hay nada más… la navidad puede decirse que se asienta en cada persona de casi todo el mundo… lo quieran o no. Para algunos una época de sonreír, para otros una época de llorar. Para ser franco este año no voy a despotricar contra el fin de año. Simplemente porque todos los años es lo mismo, y nada de lo que diga lo va a cambiar, tráfico, histérica colectiva, consumismo, todos los años recibimos una dosis igual.

Al recorrer de los años se desvanece lentamente un tipo de euforia que teníamos de pequeños. Y ¡claro! Nos sentimos más viejos e inevitablemente comparamos el año transcurrido con el anterior y así sucesivamente. Como la película que todos los años pasan por la tv. Hace unos días leía el comentario de Jorge Sierra, decía, las mismas canciones, los mismos toques, las mismas letras de todos los años, nunca cambian. Ya es hora de que cambie. Me pareció acertado el comentario. Algo debe cambiar, a nivel personal o colectivo, no lo sé.

Todos los años, todos los días previos a la navidad se vuelcan a un frenesí de consumo que a la larga nos hace preguntarnos. Y si en realidad ¿ya no celebramos navidad, sino solo el día de los regalos caros?

*******

El árbol Gallo, insignia del consumismo, de la decadencia de nuestra sociedad. Los cristianos se oponen a la ley de planificación familiar. Mientras todos los niños ven con ansiedad cómo la estrella del anunciamiento, que tradicionalmente se coloca en la punta del árbol, ha sido cambiada por una marca de cerveza.

*******

Estas fechas las utilizo para descansar, un poco del año. Me cansa el pasar de los meses, siento que pesan, que me persiguen. Con el tiempo sufro delirios de persecución.

*******

En estas latitudes tropicales, la blanca navidad es un mito. Así como la cooperación y la solidaridad.

*******

En enero tenemos resaca en los bolsillos. En febrero tenemos resaca en los bolsillos, en marzo tenemos resaca en los bolsillos, hasta llegar a diciembre con un temblor de manos por tanta resaca acumulada. Y corre y va de nuevo.

******

Los buenos deseos son para mí como los dulces de las piñatas de mi infancia. Cuando llego a buscar alguno resulta que ya todos se los llevaron.

Ángel Elías

Comentarios

Anónimo dijo…
Un saludo Angel, deseandote siempre exitos, felicitaciones por estos pequeños pensamientos pero muy realistas y coherentes con esta espoca de consumismo desenfrenado.
Angel Elías dijo…
Estimado Anónimo:
Gracias por los éxitos deseados... siempre a fin de año algunas cosas se repiten y será asi por los siglos de los siglos...

Espero nos visites más seguido

Entradas más populares de este blog

APOCALYPTO.

Mi buen amigo Guillermo, escribió un artículo interesantísimo. Le Concedo el espacio ya que es un excelente material. ¡¡¡Que lo Disfruten!!! Mel Gibson’s montó una película cuya argumentación es una pura y simple extrapolación de algunos pocos hechos históricos de una sociedad que el cineasta llama Maya, pero que en realidad no corresponde, ni por las escenarios arquitectónicos, ni por el vestuario, ni la utilería, ni por las manifestaciones de la vida cotidiana de los pueblos mayas descritos por los cronistas españoles, sobre todo curas, a finales del siglo XVI. Y por otro lado, dada la tendencia de Gibson’s a magnificar lo sangriento, las bajas pasiones, con el fin de impactar a un público cinófilo ávido de violencia escénica, sediento de actos necrófilos, convierte el film en una desagradable y, a veces repulsiva, ficción del salvajismo de los humanos. La historia negra de l...

El clasismo chapín

"Una familia" Fernando Botero (1989) Tocando el tema del clasismo en el país, me di cuenta, que tanto como el racismo, esta es una práctica bastante generalizada, pero extrañamente permitida; al supuesto que “como lo ven, lo tratan”. Y es que el clasismo en Guatemala se ve como algo mucho más normal de lo que debería ser. Si se tiene carro, si se tiene buena ropa y aunque pareciera trivial es mucho más común de lo que se piensa. Cuántos de nosotros nos hemos topado con personas que gustan de ver a las demás de abajo hacia arriba o preguntarles sobre sus triunfos académicos, ingresos económicos o simplemente dejarse llevar por la apariencia y calificar por lo poco que ve. Guatemala es clasista, se deja llevar por la ropa y la primera impresión; el pensamiento dominante priva de lo que realmente vale. La persona como tal, no por lo que viste o cómo habla. Pero es fácil dejarse engañar y asumir que no se es clasista cuando se practican, aparent...

Mario Payeras y su latitud de la flor y el granizo

La latitud de la flor y el granizo,  del escritor guatemalteco Mario Payeras (Chimaltenango, Guatemala, 1945-1995), es una joya literaria que invita a reflexionar sobre uno de los problemas más graves que enfrenta el planeta, el cambio climático. Este documento, que fue escrito en la década de 1980, hace un análisis sobre las consecuencias del impacto que el ser humano tiene en la Tierra. “Es urgente, en efecto, parar la obra de la sierra mecánica que en el silencio de la selva hace caer al cedro en flor”, explica el autor.   Con una prosa limpia y poética Payeras hace un llamado a cuidar la fauna y flora guatemalteca. Además explica  la influencia de la época industrial en la naturaleza. “Con la imaginación de poeta nos hace amar  Guatemala y con la rigurosidad de un científico explica todos los fenómenos sociales y naturales”, dice el prólogo.   El libro no solo es una llamada de alerta.  Sus páginas son un recorrido cultural y ecológico por el p...